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Líbano decide su futuro en masa

Líbano celebró ayer elecciones en una jornada que transcurrió con tranquilidad y caracterizada por las largas colas en los colegios. El país busca poner el fin definitivo a la grave crisis política que atraviesa desde que terminó la guerra civil en 1990, agravada en los últimos años por la dificultad para formar un gobierno estable.

el 16 sep 2009 / 03:56 h.

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Líbano celebró ayer elecciones en una jornada que transcurrió con tranquilidad y caracterizada por las largas colas en los colegios. El país busca poner el fin definitivo a la grave crisis política que atraviesa desde que terminó la guerra civil en 1990, agravada en los últimos años por la dificultad para formar un gobierno estable.

Un total de 3.257.230 votantes estaban convocados para elegir a 128 diputados, 64 cristianos y 64 musulmanes, entre unos 580 candidatos presentados en todo el país. La batalla enfrentaba a dos coaliciones: las Fuerzas del 14 de Marzo, grupo mayoritario en el Parlamento y apoyado por Occidente y los llamados países árabes moderados, y las Fuerzas del 8 de Marzo, encabezadas por Hizbulá y sostenidas por Siria e Irán, entre otros. La participación fue del 52,36%, según los primeros datos no definitivos, anunció el ministro de Interior, Ziad Barud, en una rueda de prensa tras el cierre de los colegios.

Barud explicó que la jornada electoral fue un éxito en el que cooperaron todas las fuerzas políticas y agradeció la labor de los observadores extranjeros que velaron por la neutralidad de los comicios. En cuanto a los resultados, indicó que a pesar de que podrían empezar a conocerse a partir de la medianoche de hoy, no se harán públicos hasta que las autoridades tengan el recuento definitivo. La calma reinante durante toda la jornada sorprendió incluso al ministro de Información, Tarek Mitri, quien dijo a Efe que "algo ha pasado desde hace dos días, todo ha cambiado en comparación con el ambiente que prevaleció durante la campaña electoral", que estuvo marcada por los insultos y las difamaciones.

El ministro apuntó que cualesquiera que sean los resultados, "la situación no cambiará de modo radical", ya que el margen será por pocos escaños y descartó que haya "incidentes violentos" después de los comicios. Los cálculos iniciales indican que la batalla en el Parlamento está decidida ya en la mayoría de las circunscripciones, por el peso indiscutible que tienen las fuerzas políticas en cada área. A pesar de ello, la batalla se anuncia encarnizada, sobre todo, en las áreas de mayoría cristiana y se calcula que el ganador lo será por pocos escaños.

A lo largo del día, las consignas dadas por las autoridades se respetaron en general y pudo observarse una gran animación cerca de los colegios electorales, donde había largas colas de votantes. Al contrario que en elecciones precedentes, reinó un cierto orden cerca de los colegios, perturbado solo por las quejas de los electores por el tiempo que tenían que esperar para depositar sus votos.

Para mantener la seguridad e impedir cualquier altercado, las autoridades desplegaron 50.000 soldados y policías en todo el país. En algunos barrios beirutíes hubo un masivo despliegue de soldados, apoyados por tanquetas y tanques. Los comicios, que se celebraron por primera vez en un solo día y no escalonados en cuatro domingos, fueron supervisados por más de 200 observadores internacionales, casi la mitad de la Unión Europea (UE).

En declaraciones a Efe, el jefe de los observadores de la UE, el eurodiputado José Ignacio Salafranca, explicó que han estado desplegados en Beirut, Trípoli (norte), Zahle (este) y Sidón (sur), y que "en general no ha habido incidentes graves. La jornada electoral ha transcurrido en paz". La Agencia Nacional de Noticias indicó que varias personas fueron detenidas por utilizar documentos de identidad falsos.

En mayo del año pasado, gracias a los acuerdos de Doha, Líbano puso fin a un vacío de poder que ha arrastrado durante años con el nombramiento del general Michel Suleiman como presidente del país. El pacto fue fruto de las negociaciones entre las distintas facciones libaneses durante las reuniones celebradas en Doha. En virtud de las negociaciones, Hizbulá desmontó los campos de protesta que durante meses mantuvo en el centro de Beirut.

A la espera de las elecciones que se celebraron ayer, Líbano resolvía temporalmente un problema que estaba desestabilizando política y socialmente al país y provocando incluso presiones internacionales para la formación de un gobierno estable. Ahora, Líbano culmina el proceso con unos comicios de los que, con toda probabilidad, saldrá un Ejecutivo de coalición que prolongue el estado de cohabitación de cristianos y musulmanes.

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