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Liberan a los dos últimos españoles que seguían retenidos en Bombay

Las fuerzas de seguridad indias tomaron ayer por completo el hotel Oberoi de Bombay y pudieron liberar a los dos últimos empresarios españoles que continuaban retenidos allí. Ayer por la tarde pudieron tomar un vuelo que fletó la firma española Ferrovial -en la que trabaja uno de ellos- que les traía de vuelta a casa. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 19:05 h.

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Las fuerzas de seguridad indias tomaron ayer por completo el hotel Oberoi de Bombay y pudieron liberar a los dos últimos empresarios españoles que continuaban retenidos allí. Ayer por la tarde pudieron tomar un vuelo que fletó la firma española Ferrovial -en la que trabaja uno de ellos- que les traía de vuelta a casa.

"Hemos tenido miedo, hemos escuchado 50 detonaciones muy gordas y muchos tiros", explicó ayer el empresario español Álvaro Rengifo tras ser rescatado del hotel, donde permaneció atrapado durante casi dos días junto al también empresario Alejandro De la Joya. "Estamos muy bien, la verdad es que ha sido un horror, pero somos los más afortunados, porque hemos estado juntos en la habitación", declaró Rengifo.

Este empresario hizo estas declaraciones en un hotel al que fue inmediatamente trasladado en coche tras su rescate del Oberoi por las fuerzas de seguridad indias, que finalmente neutralizaron al comando asaltante que desde el pasado miércoles habían tomado ese establecimiento junto con los hoteles Taj Mahal y el centro judío.

El pasado miércoles, pasadas las 21.00 hora local, varios comandos terroristas atacaron al menos diez puntos de la ciudad costera india de Bombay y lograron apoderarse de centro de rezo judío y los hoteles de lujo Taj Mahal y Oberoi-Trident, en una operación en la que han perdido la vida al menos 148 personas y han resultado heridas 327, según cifras oficiales.

Rengifo relató que al bajar en ascensor a la planta donde se alojaba De la Joya, con quien había quedado para cenar, se oyeron disparos y se vio a gente corriendo.

Ambos se refugiaron entonces en la habitación, donde permanecieron durante casi dos días. "Había agua embotellada en el minibar y galletas de chocolate. Nos hemos bebido un litro de agua cada uno, o sea, no hemos comido nada. Y no tenemos hambre", ironizó el empresario.

Ayer, varios agentes de la Guardia Nacional de Seguridad de la India penetraron finalmente en el cuarto para rescatarles. Escoltados junto a otros rehenes, los empresarios se hallaban ya seguros pero permanecieron durante unos 45 minutos en un pasillo mientras los agentes se cercioraban de que el paso estaba absolutamente libre. Por su parte, los otros 56 españoles salieron ayer de Bombay en un avión fletado por el Gobierno español y el resto, aproximadamente una veintena, regresa a Madrid vía París en un avión de la presidencia francesa de la Unión Europea.

A última hora de ayer, las fuerzas de seguridad indias continuaban con las operaciones en el hotel Taj y en el centro de rezo judío Nariman House, los otros dos puntos de la ciudad donde se habían atrincherado los terroristas. Posteriormente, fue completada la operación en el centro judío Nariman House, un edificio de cinco pisos que suele ser frecuentado por turistas israelíes en el que las fuerzas especiales indias penetraron tras descolgarse en el techo desde helicópteros.

En este espacio, los agentes se enfrentaron durante horas con los terroristas y abatieron a dos de ellos, aseguró J.K. Dutt, jefe de la Guardia Nacional de Seguridad, el cuerpo que ha llevado el peso de este operativo antiterrorista. Según él, los terroristas mataron a cinco de los ocho rehenes que mantuvieron en el centro, entre ellos el rabino y su esposa, cuyo hijo de dos años logró escapar del lugar.

Dudas de Pakistán. El ministro indio de Exteriores, Pranab Mukherjee, reiteró las sospechas ya manifestadas el jueves de que "algunos elementos en Pakistán son responsables de los ataques terroristas de Bombay", y exigió al Gobierno paquistaní que "cumpla con su compromiso de no permitir el uso de su territorio para la organización de actos de terrorismo contra la India".

Así, el jefe del Gobierno indio, Manmohan Singh, pidió a su homólogo paquistaní, Yusuf Razá Guilani, el envío a la India del director de los servicios secretos de Pakistán (ISI), Ahmed Shuja Pasha, para intercambiar información. Guilani, que aceptó la petición, había llamado por teléfono a Singh para manifestar su "fuerte condena" de los atentados.

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