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Libres de malos humos

Empieza el año y con él, un rosario de propósitos que van desde ir al gimnasio o aprender inglés a dejar de fumar. En éste último caso, apoyarse en un ejemplo puede ayudar a conseguir el reto.

el 14 sep 2009 / 22:08 h.

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Empieza el año y con él, un rosario de propósitos que van desde ir al gimnasio o aprender inglés a dejar de fumar. En éste último caso, apoyarse en un ejemplo puede ayudar a conseguir el reto. Éste es uno: el del programa de deshabituación tabáquica que siguen las reclusas de la cárcel de Alcalá de Guadaíra.

Olvidarse de la nicotina no es fácil y por eso es clave tener voluntad. Se necesita mucha para dejar el hábito, y elevada a la enésima potencia si se está en la cárcel. Sin embargo, se puede. Decenas de mujeres de esta prisión lo han logrado, gracias a esta iniciativa que incluso ha sido galardonada recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Comencé a fumar con 16 años. Mi marido murió de un cáncer por culpa del tabaco y aunque era muy difícil para mí (tengo problemas tanto dentro como fuera de prisión) llevo un año sin fumar. Estoy muy orgullosa de mí misma", así se expresa Isabel Flores, de 45 años, y encarcelada por un delito contra la salud pública. Junto a ella, Josefa Díaz, de 44, dice que lo fundamental es tener "mucha fuerza de voluntad". Ella fumaba dos y tres paquetes de tabaco a diario. Ahora no. "Mis niños y mi madre están contentísimos. Cuando vienen siempre me preguntan si he fumado y puedo decirles que no, que lo he logrado", dice Josefa.

El programa de deshabituación tabáquica de la cárcel de Alcalá es pionero en España. Comenzó en 2005 casi de casualidad, según explica Maribel Cabello, subdirectora de Tratamiento de este centro penitenciario. El primer año contó con 22 internas y 2 funcionarios. El 23% de las presas dejó de fumar. Los dos trabajadores, también. En 2006 se recurrió a la Junta, que cuenta con el ambicioso Plan de Tabaquismo. En ese segundo año participaron 3 funcionarios y 21 internas. En el caso de las presas el éxito creció: el 31% de ellas dejó de fumar. En enero comienza la tercera fase, "y ya hay una larga lista de espera", comenta Cabello. Ella misma ha tomado parte en la iniciativa y ha dejado de fumar.

El hecho de que la propia subdirectora haya participado en el programa para dejar de fumar ha sido fundamental para las internas, explica Carmen Carmona, médico de familia y una de las profesionales que ayuda a las presas de Alcalá a dejar el tabaco. "Maribel ha estado en todo momento encima de ellas, animándolas y ayudándolas". Y es que se calcula que las personas con privación de libertad fuman el doble o el triple que las libres. Sin embargo, en este caso se ha conseguido motivar a las internas, tanto que incluso entre ellas mismas se animan a seguir la terapia. También ha sido un factor "positivo" el que en el programa participen funcionarios y se les trate "de igual". Asimismo, "valoran mucho que alguien de fuera se preocupe por ellas".

El tratamiento consiste en sesiones de grupo que comienzan con una buena dosis de sensibilización. "Muchas de ellas desconocen los efectos nocivos del tabaco", dice la experta. Además de la terapia, se va reduciendo el consumo de tabaco progresivamente. Luego, se marca un "día D", una fecha para dejar definitivamente de fumar. La terapia es "algo distinta" porque hay que tener en cuenta el que estas mujeres tienen problemas y el apoyo psicológico es "muy importante". "Es más complicado porque necesitan una gran motivación. Pero hay que reconocerles su valor y reforzar sus logros diarios, por pequeños que sean".

Carmona resalta la importancia de una iniciativa como ésta, que puede ayudar a miles de personas en toda España que ahora están en la cárcel. Su primera experiencia "fue asombrosa porque, además de dejar el hábito, crecieron muchísimo personalmente". Ahora les toca a otras internas y trabajadores de la cárcel de Alcalá con fuerza y ganas de olvidarse de la nicotina.

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