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Liderazgo sí, dominio no

El sector oficial controla seis de las 11 agrupaciones de la capital, una más que los críticos.

el 29 sep 2012 / 18:05 h.

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Si algo se achacaba al exsecretario provincial del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, era que su control del partido se basaba fundamentalmente en la provincia ya que las agrupaciones de la capital estaban en su mayoría en manos de sectores contrarios al aparato. Por ello, el proceso asambleario celebrado durante este mes en las once agrupaciones locales se ha seguido con atención desde Luis Montoto. La actual secretaria provincial, Susana Díaz, se ganó el cargo al imponerse con el 67% de los votos a la candidatura alternativa de Antonio Gutiérrez Limones, una diferencia más amplia de la esperada después de que oficialistas y críticos quedaran casi empatados en la elección de los delegados sevillanos al Congreso regional.  En la capital, el equilibrio de fuerzas estaba a favor de los críticos –que no constituyen en sí mismos un sector homogéneo salvo por su oposición a la dirección provincial–, que controlaba siete de las once agrupaciones por cuatro del sector oficial. Tras las recientes asambleas, se han vuelto las tornas y con la recuperación de Macarena y Este, los susanistas controlan ahora seis agrupaciones por cinco de los críticos. Susana Díaz puede presumir, por tanto, de un liderazgo fuerte pero no de un dominio absoluto en la capital.

La correlación de fuerzas es distinta a la puesta de manifiesto en el congreso provincial. Queda de nuevo patente que el poder de los críticos en la capital, aunque se ha reducido, sigue siendo importante. La falta de integración de la que Díaz hizo gala al confeccionar su directiva llena de alcaldes tras ganar el cónclave sevillano se ha vuelto a revelar cuando en la mayoría de las agrupaciones han concurrido dos candidaturas y en ningún caso lograron aunarse en una sola. En Cerro-Amate, una de las agrupaciones más grandes en manos de los críticos y que el sector oficial aspiraba a reconquistar –llevaba meses en manos de una gestora tras la dimisión de Francisco Fernández por su imputación en el caso Iturri–, el diputado andaluz José Caballos y sus seguidores, llamados a inclinar la balanza, pugnaron por que las candidaturas de Sergio Cebolla (oficialista) y Juan Manuel Flores (el hombre de Fernández) se fusionaran. Ante la negativa de ambos, el bloque de Caballos escenificó un portazo y no acudió a la votación, que finalmente ganó Flores por 15 votos. Una actitud reveladora de que en el PSOE sevillano, ni las alianzas ni los enemigos son para siempre ya que el sector de Caballos apoyó al candidato oficial en Centro, Juan Carlos Cabrera (que incluyó en su lista a Mercedes Gordillo).Es cierto que el sector oficial controla, por primera vez, más agrupaciones de la capital que el crítico, pero también lo es que solo dos de los seis distritos en sus manos son conquistas nuevas: Macarena y Este.

A Macarena vuelve un Carmelo Gómez renacido para la primera línea política tras colarse en la lista electoral de las autonómicas y lograr escaño por Sevilla y convertido en mano derecha de Susana Díaz en la Ejecutiva provincial. Se impuso al candidato crítico, Carmen Diana, por el 65% de los votos.

En Este, el caso ERE pasó factura a su exsecretario general, Ramón Díaz y su candidato, Pedro Santiago, perdió frente al oficialista Joaquín Roales, aunque por un ajustado margen (47% frente al 53%). Pino Montano, San Jerónimo y Triana –la agrupación de la propia Susana Díaz– no presentaban ninguna duda y de hecho solo hubo una candidatura y en Centro, los miedos desaparecieron cuando la única lista alternativa la presentó la minoría Bases en red.

Los críticos han resistido en Cerro y Sur (de la mano de un verso suelto como Luis Ángel Hierro, que quiso disputar las primarias al mismísimo Rubalcaba) también por poco (21 y 15 votos respectivamente), además de en Miraflores –donde la candidata de Evangelina Naranjo, Eva Patricia Bueno, no tuvo rival– y la díscola Bellavista, donde Raúl Medinilla revalidó el cargo también sin tener que disputárselo a nadie.

Pero junto a Cerro, el gran triunfo para ellos es haber conservado por goleada Nervión, la agrupación más grande de la capital donde el candidato de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis –el rostro más visible del antisusanismo–, Francisco Páez, se impuso por el 76% de los votos. Su oponente, el oficialista Francisco Marín llegó a impugnar la asamblea sin éxito.

Las cuentas son claras: 6 a 5 para Susana Díaz. El hito esta ahí: por primera vez el sector oficial domina en la capital. Pero ni los susanistas han arrasado ni los críticos se han diluido.

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