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Líderes libaneses se reúnen para intentar cerrar la crisis

En medio de serias divergencias en temas claves que afectan a la defensa del país, los líderes políticos libaneses reanudaron ayer un diálogo interrumpido en 2006 y que busca resolver una crisis que se arrastra desde hace tres años.

el 15 sep 2009 / 11:54 h.

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En medio de serias divergencias en temas claves que afectan a la defensa del país, los líderes políticos libaneses reanudaron ayer un diálogo interrumpido en 2006 y que busca resolver una crisis que se arrastra desde hace tres años.

"Estamos reunidos hoy para lanzar este diálogo tan esperado. El éxito es una obligación", afirmó el presidente libanés, Michel Sleiman, en la reapertura de las conversaciones, que pretenden cerrar un conflicto político que en mayo pasado estuvo a punto de llevar al país a una nueva guerra civil.

El único ausente de los 14 principales lideres libaneses convocados a la reunión, de la mayoría y de la oposición, fue el jefe del grupo chií Hizbulá, jeque Hasán Nasralá, que por motivos de seguridad fue reemplazado por el jefe de su grupo parlamentario, Mohamed Raad.

En su mensaje, el presidente libanés hizo un llamamiento a las partes para definir el esquema de la futura defensa del Estado, uno de los temas mas polémicos.

"El diálogo debe adoptar una estrategia que proteja al Líbano, basándose en nuestras fuerzas armadas, y beneficiándose de los recursos y capacidades de la resistencia (Hizbulá)" contra Israel, afirmó.

La llamada resistencia es uno de los temas mas polémicos en el Líbano, ya que la mayoría parlamentaria exige que la decisión de paz y guerra esté exclusivamente en manos del Estado, mientras que Hizbulá rechaza hablar de su desarme y sólo acepta pactar una estrategia de defensa nacional frente a Israel.

Hizbulá es la única milicia que no se desarmó al término de tres lustros de guerra civil (1975-1990), argumentando que sus armas son para defender el Líbano de las agresiones israelíes y para poner fin a la ocupación de una parte del territorio nacional.

A pesar de que Israel se retiró del sur del país en mayo del 2000, después de 22 anos de ocupación, continúa presente en el sector de las granjas de Chebaa y en otras zonas del sur del Líbano.

Las conversaciones que se reanudaron hoy son continuación del diálogo abierto en 2006 y que fue suspendido por la guerra que, entre julio y agosto de ese mismo año y a raíz del secuestro de dos soldados israelíes por Hizbulá, lanzó Israel en suelo libanés contra el grupo chií y que se saldó con más de 1.200 muertos, 5.000 heridos y cuantiosos daños materiales.

Los grupos mayoritarios libaneses creen que esa conflagración fue demasiado costosa para el país, tanto en el plano humano como material.

La actual crisis libanesa estalló tras el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, en febrero de 2005, y la posterior retirada de Siria después de tres décadas de presencia en el país.

Por un lado, la mayoría parlamentaria, predominantemente suní, acusó al régimen sirio del asesinato de Hariri y se alió con Estados Unidos y Francia, mientras que la oposición, liderada por Hizbulá, forjó una alianza con Siria e Irán y comenzó a reclamar un mayor protagonismo en la toma de decisiones.

Antes de que se llegara a la reunión de hoy, se han producido varios encuentros de reconciliación entre diferentes sectores del país, sobre todo entre suníes y alauíes, en Trípoli, y entre chiíes y drusos en el sureste del país, pero la situación continúa inestable.

Anoche, una persona murió y otras cuatro resultaron heridas en choques en Taalabaya, una aldea del este del Líbano donde se registran enfrentamientos desde mayo pasado.

Según se anunció al final de la sesión de hoy, las partes se reunirán el próximo 5 de octubre para seguir conversando.

La primera sesión se cerró con un comunicado final en el que, como pedía Sleiman, las partes decidieron debatir la estrategia de defensa, "tomando en consideración los diferentes puntos de vista emitidos por los presentes", dice el texto.

También acordaron "trabajar, con rapidez y seriedad, para hacer frente a las tensiones relativas a la seguridad y ponerse de acuerdo sobre los medios de mejorar la situación y la reconciliación en el Líbano".

En principio, la prensa libanesa no se muestra muy entusiasmada sobre los futuros resultados del diálogo.

El periódico "An Nahar", cercano a la mayoría, se preguntaba hoy, aludiendo a Hizbulá: "qué dialogo puede tener lugar sobre la estrategia defensiva, en momentos en que se prosigue la construcción de un mini-Estado, paralelamente a las tentativas de controlar la legalidad".

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