Cultura

Lidiando con toros... desde Mesopotamia

En El cuerno y la espada, del antropólogo Jack Randolpf Conrad, se eleva a más de 50.000 años el origen de las corridas de toros.

el 06 feb 2010 / 18:46 h.

Enfrentados desde lejos. El hombre en pugna con el minotauro.

El estudio histórico y antropológico El cuerno y la espada, de Jack Randolpf Conrad, publicado en EEUU en 1957 y que posteriormente conoció ediciones en Londres y Francia, ha sido ahora traducido al español y eleva a más de 50.000 años el origen de las corridas de toros.

Publicado por la Universidad y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, y traducido al español por Rafael Mazarrasa con una introducción de Jorge Maier Allende, de la Real Academia de la Historia, El cuerno y la espada tuvo un gran impacto en EEUU y el Reino Unido en los años 60, pero pasó casi inadvertido en España, donde no se tradujo y en las escasas reseñas que se hicieron se lo consideró sólo una mera obra divulgativa.

El trabajo analiza las relaciones entre el hombre y el toro desde la Edad de Piedra hasta el Imperio Romano, y no se limita a los antecedentes de la cultura occidental, sino que se extiende a Mesopotamia, Egipto e India para revelar que el hombre ha mantenido una "relación especial" con este animal desde no menos de 50 milenios.

Desde el punto de vista historiográfico, se trata del primer trabajo publicado que demostró que las fiestas de toros españolas derivan de los antiguos cultos taurinos que dominaron la religiosidad en el Mediterráneo durante siglos.

Doctor en Antropología Social, Jack Randolpf Conrad fue profesor de Antropología Psicológica en la Duke University (Durham, Carolina del Norte) desde 1943, y en la investigación que efectuó por todo el mundo para escribir este libro visitó España entre 1950 y 1953.

Maier Allende achaca el poco eco de la obra en la España franquista a las conclusiones que Conrad alcanza en el último capítulo al afirmar que el aficionado a los toros está contra la autoridad: "Para un verdadero aficionado, el toreo es en esencia una reafirmación del valor del individuo frente a las grandes restricciones familiares, políticas, económicas y religiosas".

"El español se encuentra muy restringido en esos terrenos y sin embargo rompe las ataduras que lo mantienen confinado mediante su participación identificada en la corrida de toros", escribe Conrad en los años 50.

Para el español, "la corrida de toros es una batalla rara y preciosa donde un hombre bravo con su espada puede plantar cara a los cuernos de la autoridad y salir victorioso". Con estas palabras pone Conrad punto y final a su obra, no sin advertir unas líneas antes de que "no hay virtud alguna en el aborrecimiento del toreo".

"Los que disfrutamos francamente de la belleza sádica de la corrida de toros -porque sadismo bello es- damos en realidad testimonio de nuestra propia resistencia y falta de adaptación a las fuerzas de autoridad que nos rodean", sostiene el autor en otro momento de sus conclusiones en El cuerno y la espada.

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