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Limitar la velocidad a 30 obligará a obras hasta en vías de un carril

Los pasos de peatones se deben elevar para ponerlos a la misma altura de la calzada.

el 02 may 2010 / 20:00 h.

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Señal de limitación a 30 en las cercaníaas de un colegio.

Limitar la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora en determinadas zonas de la ciudad implicará un esfuerzo no sólo para el conductor, que tendrá que refrendar sus ganas de pisar el acelerador, ya que la aplicación de esta medida obligará a reacondicionar muchas calles. Dicho de otra manera: habrá que hacer obras incluso en las vías de un solo carril, no importantes pero sí inevitablemente molestas, hasta el punto de que en Barcelona (única ciudad de España donde existe ya este modelo) esto es lo único negativo que los vecinos le han visto al proyecto. Pero merece la pena, subrayan desde el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, ya que ahora se les acumulan las peticiones de barrios que quieren convertirse en Zona 30.


La idea la puso sobre la mesa esta semana el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, quien aboga por aplicar la medida en las "zonas más sensibles de la ciudad", como son básicamente todas las calles de un solo carril, aunque también los puntos de concentración de accidentes e incluso parte de la calzada de algunas grandes avenidas.

Pero para sacar esto adelante no vale sólo con poner una señal vertical que prohíba ir a más de 30, hay que reurbanizar muchas calles, incluso las de un solo carril.


Así lo resaltan desde el Consistorio de Barcelona, desde el que se subraya que las obras no son especialmente complicadas. Para explicarlas, valga la experiencia piloto que se desarrolló en el barrio de Sant Andreu, la primera Zona 30 barcelonesa. Por lo pronto, en todas las calles de entrada y salida de la barriada hay que hacer obra para levantar los pasos de cebra y ponerlos a la altura de la calza, pintar un buen tramo en rojo, colocar una banda rugosa a base de tacos o resaltes que el conductor note al pasar por ellos, cambiar la señalización vertical...


En todo el barrio de Sant Andreu, con unos 25 kilómetros de calzadas, los trabajos de adaptación de este tipo se hicieron en 40 calles de salida y en 36 de entrada. Después, en los cruces internos de la barriada (144), sólo se pintaron en el suelo señales recordando la limitación de ir a menos de 30, aunque en muchos tramos vuelven a ponerse tramos con tacos para recordarle al conductor que no se pase con el acelerador.


Otra cuestión a tener en cuenta es que en una Zona 30 la bicicleta es un vehículo más, es decir, puede circular por la calzada y si viene un coche detrás tiene que adaptarse a su ritmo, nada de ponerse nervioso o intentar adelantar como sea. De hecho, estas calles no suelen llevar carril bici porque este papel lo juega la calazada en sí. En el caso de Sevilla esto conllevaría también una modificación de la actual Ordenanza de Peatones y Ciclistas, tal y como se hizo en Barcelona, donde incluso hay zonas en las que no se puede ir a más de 10 kilómetros por hora.


Lo que sí se presenta complicado es otro de los aspectos incluidos en la propuesta de Monteseirín, limitar también a 30 kilómetros por hora "el carril derecho de algunas vías de gran capacidad que sean especialmente transitadas por ciclistas y peatones", según sus propias palabras. Esto afectaría, entre otras, a la Ronda Histórica y a Luis Montoto, lo que sí obligaría a una obra más importante.

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