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Llamen a las cosas por su nombre

El Sevilla está hundido deportiva, física, mental y socialmente. Cuatro graves carencias que, entrelazadas entre sí, tienen al equipo colocado a seis puntos del descenso.

el 16 dic 2012 / 00:19 h.

El Sevilla está hundido deportiva, física, mental y socialmente. Cuatro graves carencias que, entrelazadas entre sí, tienen al equipo colocado a seis puntos del descenso aunque todavía a cinco de Europa antes de que juegue hoy el Levante, que marca la raya. Es hora de llamar a las cosas por su nombre y dejar el discurso presidencialista de que hay equipo suficiente para entrar en competición europea. Visto lo visto tras 16 jornadas ahora mismo sería un milagro que Míchel levante el alma de este vestuario y después, los haga jugar bien y ganar los partidos.

El hundimiento deportivo y físico es muy fácil de explicar. Ayer jugaron casi los mismos hombres que en Mallorca y quedó claro que en la segunda parte se quedaron sin gas para reaccionar ante el gol de Demichelis. Si hubiera un banquillo de garantías, por ejemplo, Míchel podría hacer tirado para el partido ante el Mallorca de Hervás, Babá o Cala, por citar solo algunos ejemplos. Y de la misma manera, tampoco preocuparían tanto las bajas de Fazio, Rakitic y Perotti porque para eso forman parte de la primera plantilla Manu del Moral, Luna o Botía, ¿me siguen?

Y aunque Míchel dijera que el equipo no se cayó en la segunda parte, los dos goles del Málaga supusieron tal mazazo en la cabeza de los jugadores que les costó la misma vida poner de nuevo su mente en orden para poder llegar a la meta contraria con las mínimas garantías de éxito. El entrenador sevillista también dejó claro anoche que no necesita incorporar nuevos jugadores durante el mercado de invierno -también ha pedido que no le quiten a nadie- aunque las carencias en ataque sean más que evidentes y provoquen partido tras partido, salvo excepciones, la desesperación de la afición.

Y la última fractura, la social, ya no es únicamente una batalla entre el grupo Biris Norte y José María del Nido. La mofa y crítica contra el presidente del Sevilla es continua y constante y los malos resultados tienen la culpa. Aplaudo que quiera erradicar la violencia de un estadio pero ayer quedó muy patente que el senado sevillista, el que saca el abono y pasa frío en los partidos, desaprueba su gestión a pesar de que se jacte de tener el 97% de apoyo accionarial. Eso es otra cosa.

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