Economía

Llanto amargo de Chavela

Nueve féminas galardonadas por superar el difícil papel de ser mujer y, encima, vivir en el pueblo

el 16 oct 2009 / 21:41 h.

Prefiere permanecer en el anonimato esta septuagenaria mujer que diríase hermana gemela de la cantante mexicana Chavela Vargas. "Estoy sorda, querido", dice al periodista. Cara con mil arrugas tostadas por el sol, canoso pelo, manos que recuerdan que en días ya remotos trabajó la tierra. Sus dos amigas, juntas se sientan aquí, en el sevillano hotel Al Andalus, también allí en el pueblo a tomar el fresco en verano, relatan que sus vidas no tienen nada de especial como para que este periódico se interese por ellas, simplemente transcurrieron de la casa al campo, del campo a la casa, olivos, hijos, gallinas. El llanto amargo de Chavela.

Nueve féminas andaluzas, aunque decenas de miles las hay, fueron ayer galardonadas por las consejerías de Agricultura y Pesca e Igualdad y Bienestar Social por ser mujeres rurales que se han crecido en la adversidad y hacer del llanto sacrificadas risas. Ochocientas, de todas partes de la comunidad, se dieron cita en el repleto salón del hotel, meneo de abanicos, murmullo como sólo ochocientas pueden hacerlo, conversaciones de enfermedades, alguna que otra dormita, ha sido largo el viaje. Hombres, algunos desperdigados, los que están más juntos y llevan corbata copan la segunda fila, la que da el estatus de director o asesor de las consejeras, menudo detalle, la primera fue reservada para las premiadas, menos mal.

Leamos los nombres. María de la Palma Macías López (Cádiz); Rosa Hidalgo Moreno (Almería); Isabel López López (Jaén); María Dolores Sánchez Domínguez (Sevilla); Remedios Zafra Alcaraz (Sevilla); Ana María Rey Merino (Granada); María Paz Hurtado Cabrera (Málaga); Evangelina Coronado (Huelva), y Valle Serrano Pedrosa (Córdoba).

Tacones de aguja, chaqueta roja, cualquiera diría que coquetea con sus 80 años. Huérfana de madre, Evangelina Coronado pudo estudiar Matemáticas gracias a un padre progresista, al que, entre lágrimas emocionadas, dedicó el galardón. Maestra rural, participó en campañas de alfabetización de personas adultas y hoy es toda una institución en Aroche, Huelva.

Sorprenden también los avatares de la almeriense Rosa Hidalgo, primero taxista rural, después conductora de ambulancias, en ambos casos sin licencia propia, sino que tenía que recurrir a la de los varones de la casa, porque por utilizar faldas no podía obtenerlas. Hoy en día, gestiona junto con su hijo un hotel, "y, después de llevar toda la vida trabajando, al fin tengo algo a mi nombre", sentencia.

Como las historias de Evangelina y Rosa, las ganas de prosperar en sus pueblos y el compromiso con la sociedad rezuman también en la vida del resto de las galardonadas. Pero acerquémonos a Remedios Zafra, profesora de Educación Artística y autora del libro Lo mejor es que (no) te vayas, donde el mundo rural "no se pinta en blanco y negro, sino con expresión cromática". Habla de aquellas que se quedan en el pueblo y de las que se van para siempre, pero sobre todo de las que, como ella, se van y se quedan, porque regresan cuando pueden al terruño madre.

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