Cultura

Llegan a Sevilla los grabados de los que bebe el prolífico manga

La Academia de Bellas Artes exhibe desde ayer hasta el día 30 de octubre 58 obras originales que datan de fines del XIX.

el 06 oct 2009 / 20:39 h.

Si le va el manga, si le cautiva el exotismo nipón, si quiere saber qué son los grabados Ukiyo-e, si tiene media horita y está cerca del Arzobispado, no lo dude. Acérquese a la Casa de los Pinelo. Las misteriosas Pinturas del Mundo Flotante le atraparán.
Si hay una institución que está haciendo algo por que nuestro trocito de Occidente conozca algo más que los tópicos de siempre de Oriente, ésa es la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Y el mérito, además, tiene nombre de jesuita: el padre Fernando García Gutiérrez, que tras varias décadas de misión en el país del sol naciente, regresó empapado de aquella cultura dispuesto a propagarla por donde pueda.

Es por ello por lo que se entiende que el mejor sitio para acoger la muestra Yoshitoshi y su escuela. Grabados Ukiyo-e es la citada academia, sita en la calle Abades, donde además se exhibe el tesorillo legado por el padre García Gutiérrez a la institución.
Éste se complementa desde ayer y durante un mes con el llegado de los fondos del Museo Oriental de Valladolid, que gracias al patrocinio de la Obra Social de Caja España, permite por vez primera observar en el Sur 58 grabados originales históricos realizados por el afamado artista japonés Yoshitoshi (1839-1892) y sus discípulos.

Se trata, como bien definió el comisario de la muestra y director del Museo Oriental vallisoletano, Blas Sierra, "de los antecedentes del manga". Salvo por los efectos especiales de hoy, muestran todos los ingredientes: las artes marciales, los samuráis en acción o suicidándose, la mitología y los héroes patrios, la naturaleza en todo su esplendor, las geishas... Y además se aporta una particularidad: al artista Yoshitoshi le tocó vivir el convulso momento en que el Japón milenario se erigía en imperial y se occidentalizaba.

Yoshitoshi se puso del lado de las raíces ancestrales. Los grabados Ukiyo-e o Pinturas del Mundo Flotante se han revalorizado en toda Europa en los últimos 20 años. Se trata de arte popular de corte budista con el que el artista, junto al grabador (en Japón no se usaban planchas de metal, sino bloques de madera, y además tantos como colores distintos llevara el diseño) y el impresor, contaban impresionantes historias y leyendas.

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