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Llegar hasta el final en el caso Mercasevilla

El informe de la auditoría en Mercasevilla revela gravísimas irregularidades cometidas bajo la dirección de Fernando Mellet y Daniel Ponce, cesados tras conocerse el presunto intento de soborno a los empresarios del Grupo La Raza...

el 16 sep 2009 / 04:56 h.

El informe de la auditoría en Mercasevilla revela gravísimas irregularidades cometidas bajo la dirección de Fernando Mellet y Daniel Ponce, cesados tras conocerse el presunto intento de soborno a los empresarios del Grupo La Raza. Si no hubiera sido por la denuncia del grupo empresarial, no habrían aflorado hoy las irregularidades detectadas y que señalan un agujero contable superior al millón de euros en los ejercicios 2007 y 2008. Lo sorprendente es que la auditora Price Waterhouse, de reconocido prestigio internacional, no informara en ningún caso al consejo de administración de la evidente falta de control sobre los procesos de aprobación de gastos y formalización de los pagos. No se entiende cómo tal cantidad de dinero pudo moverse en la Fundación al margen de los órganos rectores y los patronos de la empresa. La Justicia debe llegar hasta el final en la investigación de las irregularidades cometidas, valorando en su caso las posibles responsabilidades administrativas y penales a las que haya lugar. Las administraciones, por su parte, están obligadas, tal y como vienen haciendo, a mostrar una absoluta transparencia, poniendo a disposición de la Justicia y la opinión pública toda la información relativa a la gestión realizada y a las auditorías ya ejecutadas y las que se deban encargar en el futuro. Es evidente que, a la luz del agujero económico dejado por los anteriores gestores, la Fundación no debe mantenerse a toda costa con dinero público. Deberán ser los culpables del desaguisado los que asuman las responsabilidades económicas y jurídicas y den explicaciones sobre el descontrol de contrataciones discrecionales registradas en los últimos años. Urge aclararlo por salud institucional y, sobre todo, porque al ciudadano le cuesta mucho asumir que, con los estrictos controles de la administración, se pueda crear un agujero de un millón de euros sin que se enteren los administradores de una sociedad.

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