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“Llegará un día en que mis libros ya no gusten”

Albert Espinosa presentó en la Feria del Libro de Sevilla su última novela, ‘Brújulas que buscan sonrisas perdidas’, publicada por Grijalbo

el 08 may 2013 / 00:04 h.

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Juan Madrid, un clásico de la novela negra de visita por Sevilla. / José Carlos Cruz (Atese) Juan Madrid, un clásico de la novela negra de visita por Sevilla. / José Carlos Cruz (Atese) Con más de un millón y medio de ejemplares vendidos de sus libros, publicados en 22 países,  Albert Espinosa ostenta la categoría de indudable best-seller. Dicho rango será ratificado, a juzgar por la calurosa acogida que recibió ayer en la Feria del Libro de Sevilla, con su título más reciente, Brújulas que buscan sonrisas perdidas (Grijalbo). Su secreto, afirma, es no tener secreto: “Intento hacer libros que me gusten a mí, que muestren algo de ternura, que tengan sentimiento, y que se hable de la verdad, del dolor, de cosas que no sé si tienen mucha demanda, pero que parece que conectan con el público. Hace veinte años era muy difícil vender estas historias, ahora parece que se ha ido formando un núcleo de gente a la que le gusta lo que hago”, explica. Sobre su nuevo libro, Espinosa asegura que es “el menos autobiográfico de cuantos he escrito”, y cuenta que fue escribiéndolo entre los distintos países que fue visitando, recogiendo historias que le contaban. “No hago libros de autoayuda, no quiero cambiar a nadie”, asevera, pero a continuación admite que entre los 4.000 e-mails diarios que le llegan de sus lectores hay muchos testimonios en esa dirección. Y los agradece. Brújulas que buscan sonrisas es una historia que gira en torno a un protagonista y a las cinco mujeres que marcaron su vida, pero sobre todo trata de demostrar que “no es triste morir, lo triste es no vivir intensamente. Al final, todo lo malo se acaba convirtiendo en algo bueno, siempre son mayores las ganancias que las pérdidas”, agrega. También se ocupan estas páginas de la cuestión de la verdad y la mentira, pero no en el sentido en que suelen abordarse desde los medios de comunicación o la política, sino partiendo de un enfoque más íntimo. “Con la verdad puedes enfrentarte a muchas cosas, yo siempre digo que busco un archipiélago de sinceridad, tener siempre cerca a un grupo de personas reales que te acompañan y que suponen un escalón superior en tu vida. Con la verdad sabes dónde estás, y hacia dónde quieres ir”. Hablar de Albert Espinosa equivale a hablar de éxito, desde aquella Planta cuarta que hizo para el cine con Antonio Mercero hasta la serie Pulseras rojas, cuya segunda temporada ha obtenido el doble de audiencia que la primera, y por la que el mismísimo Steven Spielberg se ha mostrado interesado. “Trato de escribir igual cuando me va bien que cuando me va mal”, comenta el autor de títulos como El mundo amarillo (2008), Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo (2010) y Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven (2012), además de numerosas obras de teatro y guiones. “Habrá un momento en que mis novelas ya no gusten, y será un momento interesante. Es importante vivir el instante que te toca”, subraya Espinosa. “Pero no me agobio”, prosigue, “creo que para cuando llegue ese momento ya me habré modificado también yo, mi parte de ingeniero industrial me ayudará a reinventarme. El éxito y el fracaso forman parte de los ciclos de la vida”. Lo dice quien de momento saborea las mieles de la gloria literaria, siendo este año el segundo en que ha sido el autor más vendido del día de Sant Jordi, con colas de lectores de cuatro horas. Lo que tiene claro es que la literatura no es lo primero en esta vida: “No me considero autor de novelas, sólo me gusta escritor. No tengo sensación de competencia, y no leo jamás las críticas. Si mañana dejo de hacer esto, haré otra cosa”.

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