Economía

'Llevamos viviendas de bajo coste y centros de trabajo a países necesitados'

El gerente de Grupo Prasur apuesta por el mercado internacional para capear la crisis del ladrillo a través de construcciones prefabricadas, lo que le permite llevar a los mercados más pobres instalaciones que de otro modo no podrían ponerse en pie

el 16 sep 2009 / 02:09 h.

-¿Cómo surge Prasur?

-No vengo de familia de empresarios. Estaba en una empresa de prefabricados que declaró suspensión de pagos en la Expo 92, por lo que tres trabajadores decidimos montar una empresa por nuestra cuenta. Al principio, me dedicaba a labores de oficina por la mañana y por la tarde ponía tornillos. Al final, hemos conseguido tener hasta 300 empleados, aunque ahora con la crisis la plantilla es de 110.

-¿En qué ramas de actividad está en estos momentos?

-La original, que ahora está totalmente a la baja, es la del suministro de prefabricados de oficinas, aseos y estructuras de este tipo para obras. Este negocio ha caído un 80% en los últimos meses debido a la crisis del ladrillo. Por otro lado, se encuentra la arquitectura modular, a través de la cual podemos competir con la construcción normal, ya que presentamos tiempos de fabricación y entrega mucho más cortos. En este sentido, presentamos soluciones variadas. Por ejemplo, hemos conseguido un contrato con la Generalitat de Cataluña para poner en pie dos colegios prefabricados. En agosto estará terminado el proyecto. Cada uno tiene más de 1.000 metros cuadrados. Tenerlo listo para esa fecha sería imposible de otra manera.

-¿Qué diferencias tiene con la construcción tradicional?

-Tiene un nivel de acabado importante, no tiene nada que ver con las caracolas que se utilizan algunas veces para ampliar algunos centros de estudio. Es comparable a la arquitectura tradicional y a veces la supera.

-También tiene otra línea de negocio relacionada con los módulos desmontables. ¿Cómo va?

-Es un producto que tenemos desde 2007 y es lo que mejor está funcionando de cara al mercado internacional. Tenemos ofertas de 20 países para montar allí nuestras instalaciones. Estas estructuras suelen ir destinadas a viviendas de bajo coste y centros de trabajo, para empresas que necesitan mucha mano de obra y que se encuentran en lugares alejados.

-¿Dónde está desarrollando estos proyectos?

-En Irak tenemos uno para la construcción de un puerto y también vamos a levantar campamentos militares, una de las líneas de negocio con más posibilidades.

-Se han visto obligados a diversificar...

-La coyuntura no nos ha dejado otra opción. El año pasado las exportaciones subieron más del 250% y este año prevemos un crecimiento de las mismas dimensiones. Es nuestra gran oportunidad. Por ahora, el 60% de nuestro negocio se genera en el exterior, pero a finales del año será el 70%.

-¿A qué países quiere llegar?

-Tenemos pasados varios presupuestos en Suramérica, en países como Perú, Puerto Rico, Colombia o Cuba, y ahora también para Brasil. En el continente africano, estamos en Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Senegal, Nigeria o Marruecos, entre otros.

-Es decir, en las partes del mundo más necesitadas.

-Ellos no disponen de los elementos necesarios para llevar a cabo una construcción, como ladrillos, encofrados o cemento. Las obras en ese tipo de países se eternizan. Lo positivo del prefabricado es que tiene un coste fijo y esto es muy competitivo en esas zonas. Además, los plazos de entrega son rígidos y las estructuras se montan rápido. Trabajamos también con ONG. Una de las cosas que tenemos es mente es la construcción de campos de refugiados en estas zonas. En cualquier caso, también estamos en países europeos, como Portugal, Francia o Rumanía.

-En alguna ocasión ha presentado viviendas modulares. ¿Cómo funciona el negocio?

-La hemos presentado en ferias, pero, principalmente, para demostrar las posibilidades de nuestro producto. Tenemos promotores interesados en la iniciativa, aunque ahora no es el mejor momento para desarrollarla.

-¿Qué proyectos tiene entre manos?

-Uno de los más curiosos es el montaje de módulos con lavadoras de pago, como se ven en las películas americanas. Ya hemos presentado el primer prototipo en Málaga y funciona con un sistema de monedas. Queremos desarrollarlo más. También estamos llevando a cabo la exportación de servicios completos para centros de explotación agraria, que funcionan con sistema de bombeo y con placas solares y sirve para surtir a las aldeas más necesitadas. Hasta incluye aulas para los hijos de las trabajadoras. La idea es llevarlo a Suramérica y África.

-¿Cómo le afecta la crisis?

-Sobre todo a los encargos de la construcción y hemos tenido que ajustarnos lo más rápido posible. Nos hemos visto obligados a recortar plantilla y a hacer frente a impagos. Lo más duro es la falta de crédito de los bancos, porque la empresa tiene viabilidad pero no hay financiación. El negocio exterior nos ha ayudado, pero los negocios es algunos países son muy lentos. En cualquier caso, el futuro está asegurado.

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