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«Llevo 20 días para enterrar a mi madre. No tengo dinero»

El caso de la anciana fallecida en un incendio en el Cerro, cuyos hijos viven de ayudas, evidencia otra consecuencia poco conocida de la crisis. El Ayuntamiento entierra a 70 necesitados al año

el 31 dic 2014 / 09:00 h.

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La crisis muestra un nuevo aspecto. La anciana del Cerro del Águila que murió el pasado día 11 en un incendio en su casa aún no ha sido enterrada. Sus hijos mostraron ayer su desesperación al ver que finaliza el año sin que puedan afrontar los gastos de la sepultura. Pasan los días y el cadáver continúa en las cámaras frigoríficas del anatómico forense a la espera de que llegue alguna ayuda desde las administraciones o otras entidades benéficas. «Llevo 20 días pataleando para poder enterrar a mi madre porque no tengo dinero. Estoy en un sinvivir, no duermo por las noches y porque quiero que al fin descanse ella y también todos nosotros», relata Leonor Campo, una de las hijas de la anciana fallecida. Leonor Campo muestra el estado en el que quedó la casa en la que murió su madre el pasado día 11 en un incendio. / Carlos Hernández Leonor Campo muestra el estado en el que quedó la casa en la que murió su madre el pasado día 11 en un incendio. / Carlos Hernández No están siendo unas Navidades fáciles para los familiares de Carmen Molina Fernández, la mujer de 76 años que pereció en el fuego de su casa en el número once de la calle Corte, en el barrio del Cerro del Águila. Cada día que pasa aumenta su angustia al ver cómo siguen sin reunir los 1.400 euros que le piden las empresas funerarias por enterrar a su madre. «No sé ya a dónde acudir», dijo Leonor, quien explicó que ayer por la mañana fue a la caja de ahorros donde su madre tenía «600 euros en una cartilla» para ver si negociaba con la entidad alguna fórmula para disponer del dinero y sufragar parte de los gastos de las honras fúnebres. No fue posible. «Pero si no tenemos ni para un entierro, cómo nos piden un notario para retirar estos ahorrillos», lamentaba Leonor, separada, con tres hijos a su cargo y con sólo 426 euros de la ayuda del paro. El caso del resto de hermanos no es mejor. Sus ingresos son mínimos, entre pensiones no contributivas o pequeñas viudedades,lo que les impide afrontar el desembolso de más de mil euros. Los vecinos explican que se trata de una familia «humilde» del barrio. «El padre era chatarrero y tuvieron ocho hijos, dos de ellos murieron de manera trágica». Ahora la crisis y este triste acontecimiento ha agravado más la dramática situación que viene arrastrando. Leonor insistió en que en estas dos semanas no han dejado de moverse para reunir el dinero pero que hasta el momento no han obtenido ningún compromiso firme. «Hemos pedido ayudas a la Junta de Andalucía, al Ayuntamiento, a Cáritas y hasta a las hermanitas de la Cruz... Me dicen que mis hermanos tienen nóminas, ¿cuáles? la ayuda del paro, la viudedad o una pensión mínima para dos enfermos», enumera. La delegación de Asuntos Sociales del Ayuntamiento les ha hecho entrega de la documentación necesaria para acreditar que carecen de recursos. Sin embargo, no todos los hijos están disponibles para rubricar este escrito: «Una vive en Canarias y otra tiene dos enfermos en casa», por lo que lamenta que por estas dos firmas no puedan acceder a un entierro social para su madre. Fuentes municipales explicaron, por su parte, que desde un primer momento han seguido de cerca este caso. Insisten en que primero hay que presentar la documentación que se le requiere. Una vez cumplimentado, el Ayuntamiento asume los gastos del entierro y éste se produce «en un plazo breve». No obstante, las mismas fuentes aclararon que aquí los servicios sociales de la zona han hecho «hasta dos requerimientos» a los familiares para que presenten la documentación y comiencen los pasos para el entierro social. El caso de la anciana del Cerro no es el único en el que por la crisis y otros motivos de exclusión social ha necesitado de ayuda municipal. En las cuentas destinadas a la cartera de Asuntos Sociales se reserva una cuantía para estos casos de extrema gravedad. Así, hasta el pasado mes de noviembre el Ayuntamiento informó que ha corrido con los gastos de «más de 60 entierros de beneficencia». Una cifra que ha seguido creciendo este último mes con la crisis y que terminará 2014 rondando la media de estos últimos años:en torno a 70 casos. Este tipo de entierros se produce bajo la tutela municipal, que una vez cumplimentada la documentación da traslado del expediente al cementerio. Operarios municipales se encargan de estos servicios. A petición de la familia, el fallecido puede ser incinerado o enterrado en uno de los nichos. Los familiares de Carmen, en este caso, no ven el momento en que se produzca este desenlace que llevan esperando casi un mes. «No se me quita el recuerdo de mi madre. Quiero que descanse en paz de una vez, pues nadie se merece estar tantos días metido en un congelador», concluye Leonor, quien despide el año entre «la pena y el dolor» por no poder enterrar a su madre. Si quiere ayudar a esta familia, puede hacerlo en el número de CC 2100 84 61 30 23 00 06 92 19

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