Economía

«Llevo pistas de hielo a Mongolia y las hago que simulan el chocolate»

Al presidente de Xtraice se propuso montar una firma de pistas de hielo ecológicas en Sevilla y no sólo ha conseguido hacerse un hueco en el mercado, sino que ya es líder mundial en su sector. Tras abrir filial en EEUU, ahora mira a Dubai y Uruguay

el 27 nov 2010 / 20:35 h.

Francisco Ortiz es el presidente de Xtraice, que fabrica pistas de hielo ecológicas para equipos de la liga NHL de EEUU.

-Ha instalado hace poco la pista de hielo ecológico más alta del mundo. Un Guinness...

-Está ubicada en el piso 94 de la torre Hanckok, en Chicago y el objetivo de su montaje es que fuera un reclamo publicitario. De hecho, hace poco, en el programa televisivo Españoles por el mundo salió alguien enseñando esta torre como uno de los sitios típicos sin saber que en lo alto había una pista de hielo de una empresa sevillana. Aunque se puso hace un mes, el negocio explotará en primavera, cuando allí es la temporada fuerte. Ha sido un trabajo importante en nuestra empresa y muy bonito, pero no el único. De hecho, hemos instalado una pista que simula el chocolate en Brasil para un fabricante de este producto.

-¿Qué otros hitos ha desarrollado su empresa?

-Participamos en la feria del sector más importante del mundo de ocio joven, la IAPPA, que se celebra en Orlando y a la que casi todas las empresas que van son norteamericanas. En 2007, de 1.100 expositores nos dieron a nosotros el premio, y fue un hito para la empresa. Otro es que Disney en París haya cambiado su pista de hielo para sustituirla por una de las nuestras. Y es que hay tres tipos: de hielo natural, artificial y las nuestras, que son ecológicas, ya que no necesitan aporte de energía para mantenerse. Además, dentro del deporte, el equipo de hockey Florida Panters, que juegan en la NHL, cuenta con una pista nuestra para entrenar. En patinaje artístico, la más galardonada del mundo, Suraya Bonaly, tiene una instalaciones de Xtraice en su casa y la recomienda siempre.

-Es decir, que su mercado está fuera.

-Sí. De hecho, el 90% del negocio se genera en el exterior. Hemos llegado ya a 37 países, aunque los mejores clientes son Japón, Francia, Italia, EEUU, Canadá y Brasil, aunque hemos puesto pistas hasta en Mongolia. Son mercados comprometidos ecológicamente. Aquí no hay tanta sensibilidad en este sentido. Por ejemplo, el Nervión Plaza monta todos los años una pista por Navidad. Bien, pues yo preferiría que pusieran un columpio, porque la instalación consume en energía como 400 viviendas, y eso es una barbaridad, un delito ecológico, y no tiene nada que ver con que la pista no sea nuestra.

-En Sevilla, entonces, nada de negocio.

-Clientes, cero, aunque en Andalucía tenemos una pista muy importante, la de Sierra Nevada. También montamos una en el Martín Carpena de Málaga.

-¿Es un mercado competitivo?

-En España somos pioneros en ofertar este tipo de productos. En el mundo hay unos ocho competidores serios, aunque nosotros copamos la primera posición, con casi un 30% del mercado. Nuestra facturación al año es de casi 2,5 millones, y el sector en su conjunto genera unos 12.

-Entonces la crisis ha pasado por su lado de puntillas...

-No nos ha impactado gracias a nuestra expansión. No sé de qué manera agradecerlo, pero Extenda ha sido fundamental para nuestro desarrollo en el exterior, nos ha guiado y nos ha hecho darnos cuenta de que la vocación exportadora en este negocio era fundamental. Además, no tenemos impagados, ya que las pistas que se venden son contadas.

-¿Cómo surge un negocio como éste en un lugar como Sevilla? No casa mucho...

-Estaba en General de Producciones y Diseños, la empresa que tematizó Isla Mágica. Acudí a la IAPPA, vi el producto y me gustó. En cualquier caso, las pistas existentes no servían para profesionales y propuse al dueño, que me había nombrado distribuidor, hacer algunos cambios. Como había trabajado en centrales nucleares tenía conocimientos para mejorar el producto, pero no me echó cuenta. Hay que entenderlo, porque pistas de hielo hay unas 1.000 en el mundo si no se cuenta Canadá y EEUU, aunque en cada uno de estos países hay como 4.000. El dueño era americano-canadiense, y claro, es como si un señor de Haití fabrica un balón maravilloso para jugar al fútbol, tiene poca credibilidad. Fue entonces cuando decidí, con el apoyo de inversores, abrir el negocio en 2003.

-¿Cómo fueron los inicios?

-Difíciles, porque aquí no hay cultura del hielo ni, desgraciadamente, ecológica. Las únicas instalaciones que se montan son en Navidad y no ha llegado nadie que diga cuánto consume cada una. Los ayuntamientos compran o alquilan las pistas pero no se fijan en este tipo de costes y, al final, se paga tanto en electricidad como en alquiler. Nosotros sólo fabricamos y vendemos.

-¿Dónde fabrica?

-En cinco plantas distintas, ninguna propia. Estamos pensando en hacer las instalaciones en Andalucía, porque a lo mejor es rentable. Tenemos fábricas en Alemania y EEUU. Nuestra empresa tiene un equipo de investigación y nos ayuda la Universidad de Sevilla. En cualquier caso, todo pasa siempre por aquí. Tenemos una filial en Miami, que abrimos con ayuda de Extenda para prestar servicio a los norteamericanos. En Uruguay también abriremos, es el próximo paso, para atender a Mercosur, y en Dubai. En Andalucía, hay que olvidarse un poco del traje de faralaes y pensar en innovar de verdad, porque hay mucha gente con potencial.

El perfil

Estudió Formación Profesional en los Salesianos de la Trinidad de Sevilla y después Francisco Ortiz -"llámame Paco", insiste- se fue a una central nuclear a trabajar. Empezó como técnico de seguridad y llegó a jefe de servicios generales. Posteriormente estuvo en una empresa de suministros industriales de Castellón como delegado regional. Ha trabajado también en Iturri como jefe de ventas y creó una empresa para trabajar en la Expo'92, denominada Equipamientos y Servicios. Su carrera es prolífica, porque también ha estado en una firma de riegos e incluso montó un polideportivo para albergar partidos de fútbol sala. Su periodo más largo lo pasó en Acciona, donde estuvo diez años como director del departamento de Eventos. En 2003 tomó la decisión de montar su firma, Xtraice.

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