Economía

`Lo peor de la crisis, la falta de confianza en los mercados'

Desde su privilegiada tribuna como consultor de la Reserva Federal de Chicago, considera que es tiempo de asumir las consecuencias de la crisis. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 11:59 h.

-Cuando se desató la tormenta de las hipotecas basura en EEUU ¿era previsible la dimensión que alcanzaría?

-En agosto y septiembre de 2007 ya se habló de que esta crisis rememoraba y, en algunos aspectos superaba, al crack de 1929. Sin embargo, lo peor de esta crisis es la ausencia de confianza en los mercados, lo que hace que no veamos su fin claramente y que sean varias ya las oleadas -la última con Lehman Brothers- en las que ésta se ha recrudecido.

-¿Qué efectos puede tener la quiebra de Lehman sobre la banca europea y la española

-Existen dos efectos claros y diferenciados. Por una parte, se trata de un importante banco de inversión y una entidad de enorme prestigio cuya caída ha marcado, inevitablemente, una caída en los mercados bursátiles y, por lo tanto, una nueva pérdida de valor de activos financieros para particulares, empresas y entidades financieras en todo el mundo. Por otro lado, esta crisis propicia el mantenimiento de la ausencia de confianza en los mercados interbancarios y viene a prolongar el estancamiento de los mercados crediticios.

-¿Por qué el Gobierno ha intervenido en Bear Stearns y en Freddie Mac y Fanny Mae y no lo ha hecho en Lehman?

-En mi opinión, Freddie Mac y Fannie Mae son más que instituciones, son auténticos mercados en sí mismos y los efectos de una caída serían devastadores. Era la mejor de un conjunto de irremediablemente duras soluciones. En cualquier caso, con Lehman la Fed emite un mensaje duro y poco esperanzador de algún modo: se acaba el margen de maniobra para rescates y tenemos que estar preparados para lo que venga. El contribuyente no puede asumir todo el peso de una crisis y parte de la corrección implica la caída de algunas entidades. Lamentablemente, algunas de ellas son pioneras y paradigmas de supervivencia histórica a crisis que, sin embargo, no han podido resistir ésta.

-¿Pueden sucederse más quiebras en el sector financiero o en otros relacionados?

-Espero y deseo que no. Todos tenemos la responsabilidad de no generar más desconfianza y llamar la calma porque contamos con una información, más o menos, parcial. Eso sí, en cierto modo, es el turno de la economía real y de asumir las negativas y duras consecuencias de la crisis financiera en cuanto al empleo y la inversión.

-¿Quedan aún por aflorar más problemas?

-Las entidades no han parado de arbitrar medidas y provisiones para amortiguar la crisis. Queda un porcentaje importante de deuda con expectativas dudosas sobre su cobro y queda deuda de los bancos con próximos vencimientos que puede afectar negativamente a los resultados bancarios. Es tiempo para la prudencia y para la prevención y creo que la banca está tan preocupada como alerta y arbitrando soluciones públicas y privadas desde hace muchos meses que esperemos que tengan éxito en la mayor parte de los casos.

-¿La actuación del Gobierno de EEUU ha sido la adecuada?

-Conociendo a Bernanke y la admiración y respeto que merecidamente genera, está haciendo lo que puede en la peor crisis financiera de la historia reciente, tanto por sus implicaciones como por su complejidad y carácter global. Las inyecciones de liquidez y las nacionalizaciones han evitado auténticos desastres. Esperemos que el escaso margen de maniobra de las autoridades monetarias no sea necesario.

-¿Cómo recuperar la confianza en el sistema?

-El sector desea fervientemente la propagación de señales que transmitan tranquilidad y seguridad en los mercados interbancarios y de bonos. Cada vez que van llegando, aparece un nuevo episodio de crisis. Por mucho que quede por aparecer en 2009 debería volver progresivamente la calma, aunque será en un entorno de crecimiento mucho más moderado, incluso de recesión en muchas economías. El sector bancario es consciente de que toda la oscuridad que quede por emerger, emergerá pronto y que será necesaria la intervención del regulador, con nuevos mecanismos de prevención, para coadyuvar al restablecimiento de la confianza.

-El papel de los bancos centrales como tabla de salvación para inyectar liquidez ¿Es la solución a los problemas?

-Es muy difícil actuar en este sentido pero, de momento, ha servido para evitar males mayores a corto plazo. Además, en el caso europeo, sirve para reducir las tensiones en los mercados interbancarios y que el Euríbor no se aleje demasiado del tipo de referencia.

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