Lo pierden todo tras el incendio de su vivienda en una pedanía de Utrera

Los vecinos de la pedanía de Guadalema de los Quintero se vuelcan con la familia.

el 24 ene 2011 / 19:38 h.

La pareja, junto a las escaleras de su vivienda calcinadas por el fuego.

El incendio originado por culpa de un enchufe de su vivienda ha hecho que Andrés Ramírez, su mujer Loli Romero y sus tres hijos pierdan "absolutamente todo" lo que tenían. No quedó ni un rincón de su casa: desde la misma entrada de la casa hasta el patio y las dos plantas del inmueble han resultado calcinadas por completo como consecuencia del fuego que se originó en este lugar de la pedanía utrerana de Guadalema de los Quintero.

Al parecer, el siniestro se originó en un enchufe del salón, cuando los chavales estaban en el colegio, el padre no se encontraba en la casa y Loli atendía la pequeña tienda que instalaron hace varios meses en la cochera contigua a su domicilio. "Escuché ladrar a los dos perros que tenemos, me asomé a ver qué es lo que estaba ocurriendo y, nada más abrir la puerta, me encontré las llamas", explica la afectada.

Cuando se pudo dar cuenta, el incendio estaba llegando a prácticamente todo el inmueble a través de la instalación eléctrica. Fueron necesarias varias dotaciones de los bomberos para sofocar este incendio, que incluso le costó la vida a una de las mascotas. "Todo se ha quemado: muebles, ropa, electrodomésticos... absolutamente todo", sentencia Andrés, mientras observa el oscuro color negro que ocupa cualquier rincón de la vivienda, en la que residen en alquiler desde el pasado agosto. Ahora, visto el desastre originado en su domicilio, se han tenido que marchar hasta la vivienda de los padres de Loli.

"Yo trabajaba en el sector de la construcción, me quedé en el paro, y tuvimos que buscarnos una forma de subsistencia", comenta el afectado por el suceso. Entonces, "encontramos esta casa, donde ya estaba una tienda, y nos vinimos aquí con la ayuda de nuestros familiares". "Esto -detalla el joven- nos sirve para poder subsistir ya que, además, tengo que estar pagando otra hipoteca". Afortunadamente, al establecimiento no llegaron las llamas, aunque el humo sí inundó buena parte del recinto.

A pesar del siniestro, el comercio ha conseguido sobrevivir a las llamas y se mantiene con las puertas abiertas, aunque a menor rendimiento. Hasta el horno que utilizaban para hacer el pan se ha estropeado, al encontrarse en la cocina de la casa. En cualquier caso y en palabras del matrimonio, "gracias a Dios, la tienda no se ha visto afectada y, sobre todo, no hemos sufrido daños personales". En cuanto a los enseres calcinados, confirmaron que la casa "cuenta con un seguro de hipoteca, por lo que solamente afecta al edificio, pero todos los muebles, ropa y aparatos que había dentro no los cubre el seguro".

Hace unos 14 años que llegaron "sin nada" a esta pedanía utrerana y, transcurrido todo ese tiempo, "estamos exactamente igual que entonces", según relata la pareja, que es consciente de que, tras este desastre en su vivienda, no le queda otra que "empezar otra vez de cero".

Desde que se produjo el incendio, la calle Quinita Flores -lugar donde se encuentra el inmueble- es un ir y venir constante de personas que intentan siempre echar una mano. "Los vecinos de Guadalema se están portando muy bien con nosotros y estamos muy agradecidos", comentan ambos. Sus paisanos les han ayudado a limpiar la tienda y les han cedido ropa, así como diverso material escolar para los hijos.

Tal es el esfuerzo que está realizando toda la pedanía utrerana ante la mala fortuna de esta familia que, en la puerta de su vivienda luce un cartel, colocado por los vecinos, en el que se pide la colaboración ciudadana para ayudarlos en lo que sea posible para que remonten el vuelo.

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