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Lo que el 7-J ha unido...

Lo que no consiguió el famoso Congreso de Valencia lo ha logrado el 7-J. El PP no sólo ha ganado las elecciones europeas en España; no sólo ha engordado el liderazgo de Mariano Rajoy en el partido; además, la formación hizo ayer gala de una unidad que ya hubiera deseado el presidente cuando perdió las elecciones por segunda vez frente a Zapatero.

el 16 sep 2009 / 03:59 h.

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Lo que no consiguió el famoso Con- greso de Valencia lo ha logrado el 7-J. El PP no sólo ha ganado las elecciones europeas en España; no sólo ha engordado el liderazgo de Mariano Rajoy en el partido; además, la formación hizo ayer gala de una unidad que ya hubiera deseado el presidente cuando perdió las elecciones por segunda vez frente a Zapatero.

También durante la campaña, los populares exhibieron una unión sin fisuras que, a juzgar por la holgada victoria en Valencia -el feudo popular más salpicado por el caso Gürtel- ha dado resultado. "Paco, siempre estaré detrás de ti, o delante, o al lado, me es igual [...] Creo en ti y en lo que haces, te he visto actuar".

Estas declaraciones de Rajoy en un mitin de campaña, que fueron incluso tachadas de obscenas en las tertulias políticas de algunos medios de comunicación, han logrado llamar a las urnas a los militantes de la derecha valenciana. Y la foto de Rajoy con Camps y Fabra, que mereció titulares como "Rajoy, de paseo con los imputados", surtió el efecto tan insistentemente buscado en la preparación del Congreso del pasado junio, llamado a ser un revulsivo y fracasado en el intento.

Por todo ello, el presidente del feudo, Francisco Camps, que está imputado por cohecho por supuestos favores a la red de Correa a cambio de trajes gratis, se permitió ayer pedir elecciones anticipadas al Gobierno. Pero más sorprendentes resultaron las declaraciones de ayer del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, el personaje popular que más directamente ha sido relacionado con la corrupción en los últimos tiempos: "La gente es muy lista y le preocupa que somos más de cuatro millones de parados ahora mismo y no si Carlos Fabra o Paco Camps somos culpables o inocentes".

Pero las palabras escuchadas ayer que más claramente reflejan que el PP ha conseguido -por ahora- reflejar esa unidad que tanto predican, fueron las de Esperanza Aguirre: "Rajoy es el rey, no le quepa la menor duda". Quién hubiera dicho que esas palabras fueron pronunciadas por la misma presidenta de la Comunidad de Madrid que otrora estudió presentar una candidatura alternativa a la del líder del PP para desbancarle de la Presidencia del partido.

Por si al periodista le quedaba alguna duda, la lideresa aseguró que el "impresionante triunfo" que ha obtenido el partido en las elecciones europeas les "refuerza" en conjunto, aunque "sin duda, quien más reforzado sale" es Mariano Rajoy.

El caso de Madrid fue paralelo al de Valencia. La segunda comunidad más atosigada por la investigación de la trama Gürtel, con un Gobierno puesto además en cuestión por la sospechosa financiación del Fundescan, casi ni se inmutó en las urnas. Aunque la participación bajó ligeramente y el recuento de votos arrojó unas décimas a la baja para el PP, el descenso fue nimio en comparación con la caída del PSOE en sus feudos tradicionales.

perseverancia. Yendo un más allá en el análisis, se puede decir que a Rajoy le ha salido bien la estrategia de la perseverancia. Tras su primera derrota frente a Zapatero en 2004, el presidente del PP ni siquiera se planteó irse. Tras su segundo fracaso en las generales, que destrozó la unidad interna del partido y puso en cuestión la capacidad de Rajoy como líder, hizo caso omiso al torrente de voces que pedían su renuncia e insistió en liderar lo que terminó llamándose la "revolución" del PP, escenificada después en el Congreso de Valencia de junio del año pasado.

El presidente popular ha visto marcharse a la vieja guardia de Aznar y ha visto llegar a una nueva generación de políticos -elegida por él- a la cúpula del partido. Desde las filas socialistas el gallego ha sido criticado, precisamente, por sobrevivir a los sucesivos relevos en la dirección del partido pese a que en muchos momentos se ha pedido su cabeza.

Pero Rajoy no sólo ha sobrevivido, sino que ha pasado las tres pruebas electorales que le ha puesto 2009 en el camino y ha salido de ellas reforzado. Si con el triunfo de Feijóo recuperó la ilusión y se hizo con un feudo perdido, con su actitud de ayer despejó las últimas dudas que quedaban sobre si, además de presidente, va a ser candidato del partido a las elecciones de 2012.

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