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Lo que se perdió en Chile

Lo del Rey y Chávez se ha convertido en el cuento de la buena pipa, pero ésa es la catarata que comenzó a formarse en el ojo nacional en la Transición, operación realizada, al parecer, en una mesa camilla entre Juan Carlos, Suárez, Carrillo y Felipe González.

el 14 sep 2009 / 20:17 h.

Lo del Rey y Chávez se ha convertido en el cuento de la buena pipa, pero ésa es la catarata que comenzó a formarse en el ojo nacional en la Transición, operación realizada, al parecer, en una mesa camilla entre Juan Carlos, Suárez, Carrillo y Felipe González. Zapatero llevaba a la cumbre una propuesta revolucionaria: agua potable para todos, base logística en Panamá pronta para acudir a los desastres y programa de acumulación de cuotas de seguridad que permitiría a los trabajadores iberoamericanos en Europa acumular cotizaciones. Chávez aterrizó cuando todo eso se había planteado; pudo pensar, por tanto, qué debía hacer para no perder su liderazgo y se dispuso a no pederlo.

Si el Rey no hubiera intervenido, él habría continuado interrumpiendo porque tenía claro que eran sus regalos los que debían seguir siendo protagonistas. Y lo consiguió; el plan de Zapatero se ha quedado en la trastienda. Pero en el lío hay alguien que ha viajado de gorra: los sindicatos, auténticamente desaparecidos en este combate cuando tienen en España la base para enterrar el populismo criptoyanqui de Chávez, Morales y Ortega: millones de trabajadores hispanoamericanos que no pueden quedarse sin ese nuevo horizonte de solidaridad. La propuesta de Zapatero ha sido, ni más ni menos, el Internacionalismo Proletario del siglo XXI y los sindicatos los tres monos: ni ven, ni oyen, ni hablan.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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