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Local con encanto y variedad tapera

Zarabanda´s (Centro). La ilusión de un joven equipo por hacer disfrutar a sus clientes

el 21 feb 2014 / 18:42 h.

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gastroDirección. LC/ Padre Tarín, n. 6. 41002 Sevilla. Teléfono. 954 903 080 Web y correo de reservas. www.zarabandasevilla.es; reservas@zarabandasevilla.es Horario. De 14 a 16 y de 21 a 24 horas. Descansa los lunes. La Zarabanda era un género de música y baile de nuestro siglo de oro un tanto pícaro y provocador, aunque en su última acepción el diccionario habla de jolgorio ruidoso y un tanto molesto. La verdad es que la acústica de algunos bares de Sevilla deja bastante que desear, muchas veces a las carencias técnicas del local se une la mala educación que nos caracteriza y que nos hace hablar más alto de la cuenta, es increíble, a mi me lo parece, que en muchas mesas de nuestros bares la gente que las ocupa actúe como si estuvieran solos. En fin, hablemos de este local que, con sus idas y venidas, es un negocio que está presente en nuestra ciudad desde los años ochenta. Nació como pizzería y las pizzas siguen siendo el emblema de Zarabanda’s, pero esta marca es mucho más. Desde 2011 Ángela, a los mandos en la cocina, y José Luis, llevando barra y sala, han renovado este local recoleto, escondido en pleno centro de Sevilla, justo al lado de la Gavidia. Hay cuchareo a mediodía y muchas sugerencias fuera de carta, ya que la filosofía es seguir las estaciones, por tanto, productos de temporada y mercado para componer tapas, medias y raciones. El sitio es acogedor, alegre, predominan las paredes de ladrillo visto blanqueadas, los tonos azul claro y una simpática barra. Cómodas mesas, no más de seis, para la charla amigable o, por qué no, amorosa. La pizarra de vinos por copas es amplia y con referencias poco usuales, entre los tintos el Overo sevillano y otras propuestas originales como La Zorra, de Salamanca o un tinto del Valle de Liébana, Santander, Ángel Moreno, se llama, las copas, entre 2,60 y 3,50 euros no son precisamente baratas para la calidad de los vinos que probamos, al menos el salmantino y un Pico Royo de Toro áspero y de uvas sobre maduradas en exceso. La cocina, casi a la vista, se ve pulcra y ordenada, con Ángela, de inmaculado blanco, sacando a buen ritmo las tapas, vimos mucho trasiego de croquetas por lo que nos decidimos a probarlas, croquetas de cecina de León (3,50 euros), con tamaño XXL, magnífico el punto de la crujiente cobertura y muy buena la textura de la bechamel, pero el gran acierto es la cecina, aquí, en vez de un mal jamón, como ocurre en otros sitios que provocan una sensación de ranciedad y excesiva sal, la cecina deja un toque potente y rústico, original y sabroso, un pega, y vale para todas las tapas probadas, algo frías de temperatura. Probamos después dos tapas que el negocio presenta a las jornadas gastronómicas de la naranja sevillana. Primero fue una carrillera ibérica a la naranja (2,75 euros), que, pese a estar blanda y jugosa, presentaba una textura poco compacta debido quizás a que la carne estaba hervida más que guisada, la naranja estaba presente en la guarnición al igual que unos magníficos daditos de patatas fritas. La segunda tapa con naranja es un magret de pato a la naranja, que ciertamente adquiere mayor jugosidad y originalidad con los trozos de naranja sobre la carne. Ensaladas, sopas frías y calientes, revueltos y verduras, pescados y carnes, y, manteniendo la tradición del lugar, pizzas, los postres son también hechos en la casa. Cada apartado de la carta tiene varias propuestas tentadoras y que nos invitan a volver para probar algunas de ellas, como por ejemplo la sopa Grazalema, antes de que la primavera se lleve el frío, una sopa caliente con jamón, chorizo, arroz y un huevo escalfado en el caldo. O un prometedor pastel de puerros o cardos con almendras. Salmón al horno con mostaza es otra propuesta que suena bien, así como el guiso de buey con ciruelas. En definitiva, Zarabanda’s es un local joven, con una jefa de cocina formada en la Taberna del Alabardero que, pienso, puede subir un escalón más, pues tiene oficio, a pesar de su encantadora juventud y talento para ello. Todo acompañado de un servicio ágil y agradable donde eficazmente, José Luis Bustamante y su equipo, se mueven perfectamente para atender a una clientela que llena un local que adquiere el encanto de un pequeño bistró que quizás con unas luces algo más cálidas y un poco menos de ruido acabaría siendo un sitio encantador.

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