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Lope de vega

el 29 sep 2009 / 07:22 h.

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Maribel Quiñones, más conocida como Martirio , cumple un cuarto de siglo sobre los escenarios, y ha decidido celebrarlo con un disco abrumador grabado en vivo, sencillamente titulado 25 años, y con una gira que recalará esta noche (21.00 horas) en el teatro Lope de Vega . Junto a ella estarán los mismos músicos que le acompañan en el citado álbum, el hijo de la cantante, Raúl Rodríguez -guitarra habitual de Kiko Veneno- y el pianista isleño Jesús Lavilla.

Pocas veces una banda tan escueta en número da para tanto, y el respetable tendrá la oportunidad de comprobarlo con los nuevos arreglos de clásicos como Madurito interesante, Ojos verdes, María la portuguesa, Torre de arena, Volver, La bien pagá, Las mil calorías o Estoy mala. En un momento en el que la copla parece vivir una segunda época dorada, no está de más acudir al recital de una de sus más tenaces valedoras de las últimas décadas, una artista capaz de conjugar el profundo sentimiento de este género con la estética más pop, la exigencia técnica del jazz y aires de bolero y tango.

Medalla de Oro de la Junta de Andalucía entre otros muchos reconocimientos, esta onubense de 1954 militó en los años 70 en el popular grupo Jarcha. Junto a Kiko Veneno y a Raimundo y Rafael Amador formó parte a mediados de los 80 del legendario grupo Veneno, pero no tardaría en calzarse sus estrambóticas peinetas, sus no menos características gafas de sol y sus abanicos para asumir el personaje de Martirio, que le daría fama en todo el mundo hispano y en varios países de Europa.

Después de compartir escenario con artistas de la talla de Jerry González, María del Mar Bonet, Chavela Vargas, Compay Segundo, Carlos Cano, Alberto Cortez, Chano Domínguez, Susana Rinaldi o Mayte Martín, entre otros muchos, Martirio puede presumir de docenas de colaboraciones que vienen a sumarse a sus trece discos propios.

Lo mejor es que todas sus cualidades se multiplican sobre el escenario, y las canciones de ayer y de siempre nunca se cansan de descubrir en su voz nuevos matices, insospechados brillos.

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