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Lopera contra los villancicos

La denuncia de Manuel Ruiz de Lopera contra los 23 manifestantes que, según él, lo insultaron y lo amenazaron el 23 de diciembre quedó ayer vista para sentencia. Según el máximo accionista del Betis, esos béticos lo querían "matar".

el 22 oct 2009 / 21:50 h.

Manuel Ruiz de Lopera, ayer a la salida del juzgado.
Juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla. Sala de vistas número 9. 12.30 de la tarde. Preside la honorable jueza Elvira Alberola. A un lado, Manuel Ruiz de Lopera y su abogado, Manuel Castaño. Enfrente, los defensores de los 23 aficionados denunciados por presuntos insultos y amenazas de muerte a Lopera en la noche del 23 de diciembre. En los asientos, insuficientes, ellos. Son béticos que cada miércoles acudían a la calle Jabugo a protestar por la gestión del dirigente y que aquel martes le cantaron algunos villancicos digamos sarcásticos. Es un juicio de faltas.

El consejero delegado es el primero en intervenir. "¿Pero cómo iban a cantar villancicos, si me querían matar? Estas personas no cantan ni en la iglesia", espeta. Luego identifica a quienes cree que estaban allí y se centra en Cayetano García de la Borbolla, miembro destacado de Por Nuestro Betis (PNB), y una señora de la que asegura que "era la que organizaba el coro". Lopera afirma que su familia acabó atemorizada y que tenía que estar en casa "a las cinco de la tarde". Pero las cámaras que hay en su domicilio-oficina no aportan ni una prueba: "Aquel día no funcionaban", alega el denunciante. Uno de sus escoltas, también su único testigo, aclara después, mal que bien, que en general no funcionan nunca.

La defensa de los denunciados considera demostrado que García de la Borbolla no estaba allí. Uno de sus testigos es precisamente un amigo con quien estuvo cenando aquella noche. Y mientras el denunciante se escuda en el atestado policial, la otra parte replica que la denuncia es "a bulto, indiscriminada", y que no hubo insultos ni mucho menos amenazas. Incluso refieren que el atestado no es tal, sino "un parte de intervención policial en el que se acredita lo que dice el denunciante, no lo que dicen los manifestantes".

La sesión se alarga: que si aquel día llovía o no llovía, que si hay unas fotos de la concentración y Castaño no se fía de que fuesen del acto en cuestión... Y mientras la jueza, con evidente hartazgo en su rostro, seguramente piensa que hay causas mejores por las que montar un juicio, la defensa de Lopera pide al fin una multa de 20 euros diarios durante quince días para dieciséis de los 23 denunciados; los otros siete quedan absueltos automáticamente. Tres horas y media después de empezar, la magistrada declara el caso visto para sentencia. Lopera, acusado de usar el juicio para "desacreditar a PNB", recuerda que "aquí lo que vale es la declaración de la policía". "Y la policía ha dicho que me llamaban hijo de puta, maricón y cabrón", espeta. "Por allí pasó la esposa del señor Lopera dos veces con el coche y no pasó nada. ¿Eso es amenazar?", ha relatado antes uno de los denunciados. Fuera del juzgado, otras personas increpan a Lopera. Hay quien incluso lo llama "palangana". Y el Betis, séptimo en Segunda.

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