miércoles, 20 febrero 2019
12:39
, última actualización

Lora tiene mucha miga

Más de una tonelada y media de migas y puertas abiertas en todos los monumentos atraen a la localidad a más de 15.000 visitantes.

Cocinando las migas. / El Correo Cocinando las migas. / El Correo El 'Titanic' de Lora no es un barco, aunque por sus dimensiones bien pudiera transportar pasajeros. Su utilidad es bien distinta, puesto que es una descomunal sartén de 10 metros de largo. Se usa para cocinar los 1.600 kilos de migas con los que la localidad agasajó a los miles de visitantes que se acercaron ayer hasta la caseta municipal loreña. Se celebraba la decimoséptima edición de 'Aquí hay migas', un evento que sitúa al pueblo como referente claro en la gastronomía y el turismo, puesto que al aliciente culinario se suma la jornada de puertas abiertas en todos los monumentos. Primer plato que se ha servido, con el hermano mayor de la Hermandad del Santo Entierro, Manuel Corona, y el Alcalde, Francisco Javier Reinoso. / El Correo Primer plato que se ha servido, con el hermano mayor de la Hermandad del Santo Entierro, Manuel Corona, y el Alcalde, Francisco Javier Reinoso. / El Correo El trabajo previo a este domingo comenzó a principios de semana, cuando los voluntarios de la Hermandad comenzaron a picar los 850 kilos de pan, humedecido con agua y sal en la tarde del sábado. Y a las 8 de la mañana del domingo comenzó la verdadera faena. Más de un centenar de personas de toda edad, uniformados de morado y armados con los figurados remos de este barco - unas grandes palas construidas para este menester -, se afanaban en mover y cocinar las migas. Uno de ellos, Manuel Jesús Gómez, miembro del grupo joven de la corporación, comenta que "esto es un acto más de la Hermandad, aquí hay que estar colaborando para que todo salga bien, como siempre ha sido". A sus 15 años siempre ha conocido este evento. 'Aquí hay miga' fue un éxito de visitantes. / El Correo 'Aquí hay miga' fue un éxito de visitantes. / El Correo Un eficiente y coordinado sistema de trabajo en cadena va elaborando las migas en la sartén, dividida por sectores mediante separadores metálicos. Cuando un sector está listo pasa a servirse, volviéndose a rellenar para seguir surtiendo de platos a los comensales, que ordenada y pacientemente esperaban en cola. "Surge esta idea como modo de recaudar fondos para la bolsa de caridad de la Hermandad del Santo Entierro", explica Manuel Corona, hermano mayor. "Año tras año hemos ido aumentando el tamaño de la sartén y los kilos, es el reclamo que trae a gente del pueblo, de la provincia e incluso de fuera de Andalucía". Todo es grande en este evento: 850 kilos de pan, 250 litros de aceite, 150 kilos de panceta ibérica y 150 kilos de ajos. Unas cantidades de récord que hacen a este guiso único en todo el territorio nacional. Proceso de elaboración de las migas, el pan a la sartén. / El Correo. Proceso de elaboración de las migas, el pan a la sartén. / El Correo. Los comercios y empresas se vuelcan con esta actividad, donando las materias primas, y el ayuntamiento colabora para que todo sea un éxito. "Estas migas suponen un revulsivo para el turismo y la economía local, abrimos nuestro pueblo a miles de personas, que no sólo se quedan en la Alameda del Río, sino que visitan toda la localidad", señala el alcalde, Francisco Javier Reinoso. Y al igual que la Hermandad, el consistorio ha trabajado a conciencia, consiguiendo sufragar trenes gratis (de ida y vuelta), así como autobuses desde la estación a la caseta municipal, para facilitar la asistencia. No ha pasado inadvertida esta cita, puesto que desde bien temprano ya se formaba una larga cola a la puerta del recinto donde se preparaba el suculento guiso. Preguntando a los visitantes se podía hacer un detallado mapa de la geografía: un numeroso grupo de Cantillana venidos en dos autobuses, cientos de sevillanos que aprovecharon los trenes; la Vega y la Sierra Norte,... Echando el aceite en la elaboración de las migas. / El Correo Echando el aceite en la elaboración de las migas. / El Correo Un plato exquisito de migas, acompañado de una naranja, y alguna que otra degustación de filetes, sardinas y chacinas puestos a la venta en el ambigú de la caseta llenaron a los visitantes para afrontar el resto de la jornada en Lora. Nueve elementos patrimoniales abrían sus puertas durante todo el domingo para las visitas, desde la Parroquia de la Asunción hasta el Santuario de Setefilla, pasando por la iglesia de Nuestro Padre Jesús, la Casa de la Cultura o la Torre del Reloj. Hubo quien ya las visitó con el estómago lleno. Otros muchos visitantes optaron por hacer primero la ruta turística, y de camino incluir alguna parada en los bares y comercios que abrieron de forma especial. Constatable, en todo caso, la gran cantidad de visitantes y el trasiego continuo de personas por las calles de la localidad. No en vano había previsiones de 15.000 visitantes, cifra que gracias a la buena climatología se pudo superar con holgura. Cuando sobre las 4 de la tarde se sirvieron los últimos platos, toda Lora y buena parte de la provincia quedó con el buen sabor de boca que deja el trabajo bien hecho y, cómo no, unas migas bien cocinadas.  

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