Economía

Los abastos se (casi) abastecen

Volver a la normalidad exige un trajín de reponedores. Llega el fin de semana y las compras masivas porque el frigorífico aprieta. Algunos productos escasean en hipermercados y supermercados, y en los mercados de abasto comienzan a llenarse de frescos. Quinto día de paro. Y se come.

el 15 sep 2009 / 06:20 h.

J. Rubio / C. Campos

Volver a la normalidad exige un trajín de reponedores. Llega el fin de semana y las compras masivas porque el frigorífico aprieta. Algunos productos escasean en hipermercados y supermercados, y en los mercados de abasto comienzan a llenarse de frescos. Quinto día de paro. Y se come.

Mediodía. En este hipermercado que por aquí asoma y ubicado en el casco urbano de Sevilla, escasea el pescado fresco -el que hay se ordena, bien puesto, así parece que hay más-, la comida preparada -el más vacío, el estante de pizzas-, algunas de las marcas más conocidas de leches y batidos, el pan de molde y los productos congelados, incluidos los helados.

Trajín de las compuertas, arriba, abajo, que conectan la tienda con los almacenes, ábrete Sésamo. Esta frutería es un vergel, sandías por doquier. Más reponedores que clientes. A trabajar, que llega la tarde.

¿Ha hecho mella el paro de los transportistas? "Pues claro, en mis costillas ahora". Cuatro días con la reposición al mínimo, y al quinto, ayer, la llegada de camiones era un auténtico primor. "Sí, algo faltará, aunque nadie se va a quedar sin comer. No veo a las amas de casa peleándose para coger una barra de pan, ¿no?", dice Antonio.

Frutería de Pili y José Manuel, muy cerquita. "De todo hay, aunque escasean las lechugas. Durante esta semana el género no ha faltado, pero está más caro, sobre todo los tomates". ¿Cómo se han abastecido? "Pues acudiendo a Mercasevilla en mi coche y no con el camión, no me lo fueran a apedrear. En vez de uno, tres viajes". Él trabaja, además, en ese mercado mayorista, donde, dice, la noche pasada se había recuperado "el 80% de la normalidad".

Fuentes de Mercasevilla así lo atestiguaban, y vaticinaban, además, la normalidad absoluta en las primeras jornadas de la próxima semana. Allí, las noches volverán a ser lo que eran.

Vayamos a un supermercado, éste del barrio de la Macarena. No hay verduras, ni pimientos, ni tomates, ni lechugas, faltaban marcas de leche y pan de molde -Panrico se ha visto muy afectada en Andalucía- y algunos lácteos, Variedad de pescado, pero escaso. Ambiente, calor. Los carros de la compra se moverán en unas horas.

Otro súper próximo, de otra cadena, ésta que se definen como superbaratas. Aquí sufren las estanterías de lácteos y verduras. Protegidos por la Guardia Civil y la Policía Nacional han estado los camiones que acudían a las grandes superficies y supermercados -"claro, como ahí se usan las tarjetas, y en el pequeño comercio no tenemos", se lamenta Pili-, parapeto que se generalizó el pasado miércoles.

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Sevilla precisan que, hasta el viernes, habían sido "más de 3.000" las escoltas. "Especialmente, combustibles, productos sanitarios y víveres". Coche, salud y estómago.

Mercados de abasto. En uno, menos (Arenal), en otro, más (el de Feria), aunque tal diferencia se daba incluso entre los puestos. Las frutas y hortalizas abundan, carnes no faltan y el pescado, aquí sí, allí no. Quinto día de paro. Sigue la huelga. Se come.

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