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Los agentes suspiran de alivio

Ya hablaré cuando pueda, cuando todo esto pase, porque es una situación muy injusta: todos somos sospechosos", decía hace meses un policía de la Udyco al ser preguntado sobre el robo de la droga. Quizá ahora pueda respirar más tranquilo. Meses de discretísimas investigaciones han dado los primeros frutos.

el 16 sep 2009 / 08:38 h.

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"Ya hablaré cuando pueda, cuando todo esto pase, porque es una situación muy injusta: todos somos sospechosos", decía hace meses un policía de la Udyco al ser preguntado sobre el robo de la droga. Quizá ahora pueda respirar más tranquilo. Meses de discretísimas investigaciones han dado los primeros frutos.

 

La pesadilla que comenzó hace 15 meses, el tema tabú que hace que a un policía se le cambie el gesto, parece haber entrado en una nueva fase. El vergonzoso robo sufrido en su propia casa, en los calabozos en los que ellos mismos guardan la droga que requisan a los traficantes, ha sido una presión constante sobre los agentes de la Jefatura sevillana porque, como señaló el ministro del Interior, el ladrón "sabía lo que se hacía": tenía que ser policía porque durante meses había abierto los tres candados de acceso a los calabozos donde está la droga y había salido con ella sin levantar sospechas. Y tenía que tener contacto con traficantes porque en lugar de los paquetes de droga había dejado otros de idéntico aspecto a los que los narcos embalan para transportar la droga pura sin que se estropee, antes de dividirla en dosis.

 

Asuntos Internos y el juzgado de Instrucción 19 han interrogado a agentes y jefes de grupos antidroga. A muchos policías les tomaron las huellas y hasta muestras de ADN. Se revisaron sus cuentas bancarias y su patrimonio para ver si se había incrementado sin motivo. Se acabaron las felicitaciones públicas tras una intervención importante. Y, lo que para muchos fue peor: "¿Con qué cara aguanto yo que un tío al que detengo me diga que me voy a quedar con su droga?", se quejaban algunos. El PP pidió explicaciones hasta en el Parlamento, para enfado del ministro del Interior, que quizá ahora pueda por fin dar detalles de las pesquisas.

 

El caso ha acumulado miles de folios y se ha llevado con una discreción extrema porque la jueza que lo dirige ha encontrado serias dificultades para recabar pruebas sólidas. Y no se podía actuar hasta que no estuviera todo "bien atado", para evitar dar pasos en falso y que los autores quedaran libres al llegar al juicio.

 

SUP: "Por fin se conoce al garbanzo negro". El presidente del Sindicato Unificado de la Policía -SUP, mayoritario en el cuerpo-, que cuando saltó el escándalo exigió una investigación rápida para evitar que la imagen de la Policía quedara dañada, se congratuló ayer por los arrestos. "Nos alegramos de que la propia Policía haya podido depurar responsabilidades en este asunto, permitiendo así que el prestigio del cuerpo quede a salvo", señaló Manuel Espino. "En todos lados hay garbanzos negros, y ahora por fin se sabe quién es", insistió el responsable sindical.

 

El SUP quiso además felicitar a la Udyco sevillana que, según Espino, fue la primera que centró sus sospechas en el policía que finalmente ha sido detenido, facilitando esa información a Asuntos Internos para ayudarla en sus investigaciones.

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