Economía

Los algodoneros andaluces temen que haya otra "pésima" cosecha

Hagan sus apuestas. Este año ha habido más agua, más superficie sembrada y algunos dicen que menos orugas. Pero, tras el fiasco de la campaña anterior -se produjo la mitad de lo previsto-, los algodoneros no se hacen ilusiones sobre la cosecha que arrancará en septiembre. Sólo les queda cruzar los dedos, aun esperando lo peor.

el 16 sep 2009 / 07:17 h.

Hagan sus apuestas. Este año ha habido más agua, más superficie sembrada y algunos dicen que menos orugas. Pero, tras el fiasco de la campaña anterior -se produjo la mitad de lo previsto-, los algodoneros no se hacen ilusiones sobre la cosecha que arrancará en septiembre. Sólo les queda cruzar los dedos, aun esperando lo peor.

El año pasado, por estas fechas, tanto la Consejería de Agricultura como las asociaciones agrarias andaluzas estimaban que la campaña de algodón en curso se saldaría con más de 100.000 toneladas de producción. Nada más lejos de la realidad. La sequía, la reducción de superficie cultivada a la que empujó la normativa europea y el ataque indiscriminado de la heliothis armigera dieron al traste con la cosecha, que no alcanzó más de 55.000 toneladas.

En la presente campaña, cuya recolecta arrancará el mes que viene, se han dado varios síntomas de mejoría. Para empezar, la superficie ha aumentado. Si el año pasado se plantaron 52.000 hectáreas de algodón, actualmente hay más de 57.000. El agua, cómo no, es otro factor fundamental. Frente a la sequía que asfixió al algodón de 2008, al de este año no le ha faltado el agua que exige para mostrar su aspecto más lozano. Queda la bestia negra de la planta blanca. La plaga de orugas, que matan la cápsula del algodón y devoran las producciones, parece campar menos a sus anchas. Según estas circunstancias, las estimaciones de la Consejería de Agricultura vuelven a apuntar alto y cifran la inminente producción en casi 120.500 toneladas.

Sin embargo, tras el varapalo del año pasado, entre las asociaciones agrarias reina la cautela e, incluso, el recelo. En este sentido, el Técnico de Algodón de COAG Andalucía, Juan Antonio Torroba, afirma que "es demasiado pronto para calcular una cantidad", si bien asegura que este año la heliothis no está tan extendida por los campos andaluces y se concentra en ciertos lugares, sobre todo en las sevillanas localidades de Utrera y Los Palacios. Además, destaca que estos meses atrás la Consejería ha aumentado sus controles y ha realizado un seguimiento más riguroso de las plantas para proteger su calidad. Así, considera que esta campaña resultará más rentable en términos generales que la anterior.

Sin embargo, los informes de Asaja Andalucía no son tan halagüeños. Por un lado, valoran positivamente el aumento de superficie sembrada, algo que radica, según la patronal, en que las ayudas son este año más necesarias. Éstas beneficiarán a los agricultores con una media de 1.150 euros por hectárea, en un contexto en el que los cultivos alternativos no salen rentables por sus bajos precios y altos costes. Por otro lado, subraya que el desmantelamiento de desmotadoras es un cambio coyuntural que, a juicio de Asaja, elevará los gastos de los agricultores. A ello se suma que el problema de las orugas "no se ha solucionado", algo que puede hacer que se repita el descalabro de la campaña anterior. Por todo ello, la patronal no se atreve a hacer previsiones, aunque es más de la opinión de que la próxima cosecha será "pésima".

En la misma línea, UPA Andalucía no duda en sentenciar, directamente, que la recolecta del algodón será "igual de mala que la del año pasado", debido a los ataques de plagas y de "las pocas herramientas de lucha", al haberse prohibido algunas de las materias activas tradicionalmente más utilizadas para combatirlas, sin dejar ninguna alternativa a estos profesionales.

El responsable de Algodón de UPA-A, Javier Fernández, explica que el agricultor se encuentra en un "callejón sin salida", ya que en España tampoco existe tecnología para eliminar el problema sin esos fitosanitarios. Así, destaca que el Estado no destina ningún presupuesto para desarrollar un plaguicida propio contra la oruga del algodón, a la par que "se cierra en banda" sobre la entrada de semillas alteradas a través de la biotecnología. "Hace más de diez años que las grandes compañías sólo apuestan por las semillas transgénicas, que ya se utilizan en todo el mundo. Obviamente, para ellos no es rentable crear un producto específico que sólo se utilizaría exclusivamente en Grecia y España -que apenas suman el 2% de la producción mundial-", apunta. "Estamos atados de pies y manos. Podemos aguantar una mala cosecha, pero no dos. De seguir así, el cultivo del algodón está abocado a su desaparición".

Asaja coincide con UPA-A en que es necesario que se eliminen las prohibiciones para introducir el algodón transgénico en los campos andaluces. Según sus estudios, cultivarlo supondría obtener el doble de producción y con costes significativamente inferiores a los actuales. La asociación afirma "no entender tantas reticencias", cuando China, la India, Estados Unidos y el resto de grandes productores lo cultivan, de modo que el 80% del algodón comercializado en el mundo es transgénico, sin que ello suponga ningún problema para la salud.

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