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Los aliados se lanzan al ataque y ya bombardean suelo libio

EEUU, Reino Unido y Francia asaltan las defensas militares del régimen, mientras Gadafi amenaza con atacar “objetivos civiles y militares” en el Mediterráneo.

el 19 mar 2011 / 18:18 h.

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El barco de la Marina estadounidense Barry DDG 52 lanza un misil Tomahawk como apoyo a la operación Odisea del Amanecer.

Una coalición internacional de países lanzó ayer una ofensiva aérea a gran escala contra objetivos del régimen de Muamar Gadafi, fundamentalmente sus defensas aéreas en las ciudades de Trípoli y Misrata. Dos horas después del encuentro celebrado en París, con la participación de España, los aliados hicieron uso de la fuerza para hacer cumplir la resolución de la ONU que exige un alto el fuego al dictador libio y la protección de civiles.

EEUU entró de lleno en la operación, llamada Odisea del Amanecer, al lanzar bien entrada la tarde en España 110 misiles Tomahawks disparados desde submarinos de Estados Unidos y barcos de Reino Unido contra las defensas aéreas libias. Además, el portavoz del Pentágono, el almirante Bill Gortney, que compareció para ofrecer datos sobre la intervención, apuntó que este ataque logró hacer blanco contra más de 20 sitios que suponen una amenaza tanto para los pilotos de la coalición como para el pueblo libio. Según este portavoz, los misiles también tuvieron como objetivo almacenes de misiles tierra-aire, en el oeste del país.

La televisión estatal libia ya informó de los bombardeos al asegurar que "los enemigos cruzados" -por los aliados- atacaron varios residenciales en Trípoli y que las ambulancias se dirigen a la zona ante las víctimas civiles. También aseguró que se bombardearon tanques que almacenan combustible en Misrata, donde estaban refugiadas fuerzas del régimen de Gadafi.

En Trípoli, miles de civiles libios se concentraron en torno al Bab al Aziziyah, el palacio que sirve como residencia oficial de Gadafi, para intentar servir como escudos humanos ante cualquier intento de bombardeo por parte de las fuerzas aliadas.

La coalición, que estaría formada por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Canadá e Italia, tiene ya desplegados 25 barcos de guerra, incluyendo tres submarinos armados con misiles Tomahawks y cinco aviones de reconocimiento estadounidenses. España ha ofrecido seis aviones, una fragata y un submarino.

La intervención de Washington había sido hasta ahora la gran incógnita después de que el Pentágono expresase sus dudas sobre la intervención militar. El presidente norteamericano, Barack Obama, anunció desde Brasilia (Brasil), donde se encuentra en viaje oficial, que ha autorizado una mayor implicación de las fuerzas estadounidenses y lanzó una advertencia a Gadafi: "Los actos tienen sus consecuencias".

La actuación de EEUU tomó el relevo de los primeros ataques lanzados por la aviación francesa. Un avión galo realizó el primer disparo en Benghazi, bastión de los rebeldes, a las 17.45 horas. Minutos después, Al Yazira aseguró que el caza destruyó cuatro tanques del Ejército libio. También participó en la ofensiva el Reino Unido. El primer ministro, David Cameron, confirmó que hay fuerzas aéreas de Gran Bretaña participando en el ataque. "Esta noche -por anoche- las fuerzas británicas están en acción sobre Libia", declaró Cameron.

El ministro de Defensa francés, Laurent Teisseire, apuntó que la misión pretende garantizar la exclusión del espacio aéreo y evitar ataques contra la población civil. Además, un portavoz de las Fuerzas Armadas galas indicó que se desplegaron unos 20 aviones en un área de entre 100 y 150 kilómetros en torno a Benghazi. Además, el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, advirtió de que la acción militar se va a mantener "en los próximos días" hasta que el líder libio ceda y cumpla "al pie de la letra" la resolución de la ONU. Una idea que se plasmó en la declaración final de la cumbre de París: "Continuaremos nuestra ayuda a favor de los libios para que puedan reconstruir su país, con el pleno respeto de la soberanía y de la integridad territorial de Libia", añadió la nota. Los países participantes consideraron "inaceptable" que el régimen libio haya "intensificado su violencia para imponer por la fuerza su voluntad a la del pueblo".

Mientras tanto, en un claro desafío a la comunidad internacional, los combates continuaron ayer durante todo el día al sudoeste de Benghazi, la ciudad que se ha convertido en el último refugio rebelde, tras la ofensiva del dictador, cuyos portavoces niegan que estén asaltando el bastión. Sin embargo, los insurgentes denunciaron que fueron atacados por las tropas leales, lo que les obligó a retirarse hacia el interior. La cadena Al Yazira aseguró que tropas entraron en algunos suburbios de la ciudad, accediendo desde el sur y desde el mar.

Tras la primera ofensiva, Gadafi amenazó con atacar "objetivos civiles y militares" en el Mediterráneo y afirmó que los intereses de los países del Norte de África y del Mediterráneo estarán en peligro de ahora en adelante Horas antes advirtió por carta a los líderes internacionales de que "si se entrometen en los asuntos libios, lo lamentarán".


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