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Los alumnos desisten de pedir becas al endurecerse los requisitos

Las solicitudes en la Universidad Hispalense bajan mientras en la Pablo de Olavide crecen por debajo de otros años

el 31 oct 2013 / 22:12 h.

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Los estudiantes universitarios han optado por no perder el tiempo solicitando una beca del Ministerio de Educación al saber que las puertas las tenían cerradas de antemano. El endurecimiento de los requisitos (tener un 6,5 de nota media para poder optar a una beca) ha persuadido a los jóvenes. Concretamente, en la Universidad de Sevilla han pedido esa ayuda vía telemática al ministerio 28.938 estudiantes; varias decenas lo han hecho por la vía tradicional, en el Registro. El curso pasado fueron 29.432 las peticiones. En el caso de la Pablo de Olavide sí se ha constatado un incremento (223 solicitudes más que el curso pasado, con 4.931) pero insignificante teniendo en cuenta el contexto económico de las familias “No me sorprende. Al contrario, era lo que me esperaba. Los estudiantes son gente inteligente y cuando se han informado de las nuevas condiciones de las becas han decidido que no quieren perder el tiempo”. Quien así se expresa es el vicerrector de Estudiantes de la Olavide, Modesto Luceño, que sí cree que se va a producir un aumento sustancial de las solicitudes en la convocatoria de becas de la Junta, que todavía no se ha abierto. La Olavide ya sabe de forma “muy provisional” el número de estudiantes que tendrán que devolver la beca del curso pasado por no poder acreditar que tienen la mitad del mismo aprobado. “Son 79, aunque, lamentablemante, la cifra subirá”, reconoce Luceño, que aclara, además, que la Pablo de Olavide se declara “objetora de conciencia” en cuanto a la intención del ministerio de que sean las universidades las que recauden este dinero. Entre los afectados por esta situación, el vicerrector se acuerda de una estudiante con su familia en la “ruina absoluta: sus dos padres en paro y ella con trabajos por las noches para poder ayudar en casa. Por eso no ha cumplido los objetivos académicos”. Ahora sólo le queda o devolver la beca o que Hacienda acabe embargando a su familia. La Olavide ha “publicitado” su disponibilidad al mecenazgo, es decir, a que todo aquel que quiera, done dinero con el que poder atender estas situaciones de emergencia. Pero “lamentablemente, no tenemos donaciones. Las universidades grandes son las que se llevan el gato al agua”, se lamenta Luceño, para el que las ayudas propias que destina la Universidad para la compra de libros y estudio de idiomas, entre otras, sí ha registrado un incremento, del 40%. En otro orden de cosas, la Universidad de Sevilla informó ayer de que, al cierre del periodo de matriculaciones, el número de estudiantes de máster ha crecido un 11% (2.541 estudiantes). El Consejo de Gobierno conoció este dato después de que en el último Claustro el rector Antonio Ramírez de Arellano, reconociera su preocupación ante el escaso tirón de parte de la oferta de máster. También se ofrecieron datos sobre el número de matriculaciones en los grados. Finalmente, ha caído en un 2%, no el 10% que se apuntaba hace tan sólo unas semanas. No sólo se matriculan menos alumnos sino que los que dan el paso lo hacen de menos créditos. Este es el segundo año consecutivo en el que se produce una situación similar.

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