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Los andaluces unen el consumo con el bienestar

El consumo es un ámbito asociado a la calidad de vida de los andaluces, que lo identifican con "necesidad" y "bienestar". Así al menos se desprende del barómetro de consumo que se ha presentado en el cónclave multidisciplinar que se clausuró ayer en Sevilla.

el 14 sep 2009 / 20:46 h.

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El consumo es un ámbito asociado a la calidad de vida de los andaluces, que lo identifican con "necesidad" y "bienestar". Así al menos se desprende del barómetro de consumo que se ha presentado en el cónclave multidisciplinar que se clausuró en Sevilla.

El consumo es un tema considerado importante por los andaluces: tres de cada cuatro andaluces piensan que éste contribuye a generar empleo y que, por tanto, es muy importante para la economía, según se desprende de los datos del Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía (IESA) y su último estudio sobre comportamiento de los consumidores y usuarios, presentados por Eduardo Moyano, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Aún así, la población andaluza muestra signos de transición en este tema: aunque expresan escasa preocupación por ellos y valora poco las políticas de protección de los consumidores, manifiestan un elevado interés sobre estos asuntos, especialmente entre los que tienen mayor nivel de estudios y cualificación profesional, residen en zonas urbanas y viven en hogares de mayores niveles de renta.

Según los datos del IESA sobre las costumbres de los andaluces, los grandes centros comerciales se extienden entre los consumidores, pero todavía siguen siendo más visitados los supermercados de barrio o las tiendas cercanas a los domicilios, quizás relacionados con una de sus preocupaciones principales, su poder de compra. Los factores que influyen para comprar en unos u otros comercios son los que facilitan compras más competitivas (como la existencia de productos más baratos, las buenas condiciones de pago o la flexibilidad de los horarios de apertura).

El pago con tarjeta, a pesar de lo que pueda pensarse, está todavía poco extendido entre los andaluces, siendo el pago al contado la modalidad más utilizada; es en los grupos de mayores niveles de renta o con más altos niveles de estudios y cualificación profesional donde el pago con tarjeta se convierte en uno de los comportamientos más frecuentes.

Como síntoma de consumo responsable, según dicta el barómetro, la mayoría de los andaluces afirman que miran con bastante frecuencia la fecha de caducidad o la garantía de los productos que adquieren o de los contratos de servicios que firman.

Los andaluces conceden, según el IESA, más importancia al consumo que al ahorro, y valoran sobre todo la importancia del consumo a la economía por su contribución a la generación de empleo. Esta percepción marca una ruptura generacional, pues son los mayores de 60 años los que dan más importancia a mantener la hucha llena para mantener sus niveles de peculio y son, por tanto, los que menos interiorizada tienen la cultura consumista del despilfarro.

Nuevas tendencias. Otra las ponencias que han dado luz a las perspectivas del consumo en Andalucía fue la basada en las nuevas tendencias en el comercio, a cargo del director general de la CECA (Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía), Jesús Reina Arroyo.

Reina, que expuso los datos, "no desde la perspectiva del comercio ni desde la del consumidor, sino desde la del observador de la realidad", que analizan qué está cambiando "en el qué, el cómo y el cuándo se consume".

Según el representante de la CECA, "la antigua segmentación por clases, ya no existe: ahora a todo el mundo o le gusta lo caro o lo barato, lo de en medio le deja indiferente. De ahí que nos preocupemos por ahorrar dos céntimos en gastos cotidianos, como la alimentación, y que no nos importe gastar mucho en un producto que sea diferencial".

Las nuevas tendencias del consumo, apuntan, como señala Reina, a satisfacer "una necesidad de lo inmediato y de lo que es diferente, una característica que influye también en la canibalización de los productos, que tienen un alto grado de obsolencia".

El consumo actual es calificado por Reina como "de la experiencia": ha disminuido en un 5% el gasto en alimentación, mientras el desembolso en transporte ha subido un 2%, en ocio un seis y en restauración un 10%.

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