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Los árboles que fueron

El Jardín Americano fue la joya verde de la Expo 92, una original iniciativa botánica que quiso reunir en un par de hectáreas el máximo número posible de ejemplares autóctonos de América.

el 16 sep 2009 / 05:26 h.

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El Jardín Americano fue la joya verde de la Expo 92, una original iniciativa botánica que quiso reunir en un par de hectáreas el máximo número posible de ejemplares autóctonos de América. Llegó a tener 619 especies diferentes, algunas muy especiales, y bastante delicadas, de las que con los años sólo quedaron en torno a 120. Ahora vuelven a recuperarse, y el horizonte es volver a alcanzar los seis centenares en 2014.

Durante los preparativos de la Expo 92 y los meses que duró la muestra universal, las plantas del Jardín Americano se cuidaron con un mimo extremo: en el entonces umbráculo-invernadero -que hoy ha dejado de ser invernadero-, se atesoraban especies propias de las selvas americanas, cuyas condiciones de humedad y temperatura se imitaban con aspersión de agua y un rígido control de la temperatura. El umbráculo tenía hasta calefacción, recordaba ayer el director de Naturalia XXI, Francisco Oñate.

Cuando el control se relajó, las plantas más delicadas, como las bromeliáceas o las marantáceas, fueron muriendo. Muchas de estas especies, plantas de flor típicas de la selva tropical muy exigentes en su necesidad de sombra, calor y humedad, se perdieron para siempre, explica Oñate, sobre todo ésas que estaban protegidas por el umbráculo. La población bajó hasta rozar las 120 especies.

Pero esta selección natural ofreció otra cara: la de los ejemplares que sí aguantaron. Hay palmeras, cubanas y de varios países centroamericanos, que han seguido creciendo, y mucho, durante estos 17 años y que llegarán a cumplir en Sevilla sus dos décadas. También resistieron casi todos los ejemplares del jardín de cactus y pitas, explica Oñate.

La rehabilitación que desde hace año y medio se está realizando en esta zona ajardinada ha ido acompañada de una repoblación que ha logrado que hoy día se haya pasado de esos 120 a unos 200 tipos de plantas distintos, la mayoría procedentes de viveros andaluces. Se están replantando los mismos tipos de ejemplares que se han ido perdiendo con el tiempo, renunciando a los más raros y delicados, que sólo podrían sobrevivir si volvieran a reproducirse las condiciones en las que vivían en la Expo, lo que sería carísimo de mantener.

Esta primera fase de la replantación cesará en verano, y se retomará en otoño, cuando con las primeras lluvias el tiempo sea el adecuado para trasplantar otras 200 especies, que sumarán las 400 con las que el Jardín Americano se abrirá al público a principios de 2010.

Pero el proyecto no acaba ahí. Naturalia XXI ha contactado ya con las 21 universidades americanas de las que en su día se nutrió el Jardín Americano para poner en marcha, a partir del año que viene, un ambicioso programa de intercambio de ejemplares con el que se aspira a recuperar las 600 especies iniciales en un plazo máximo de cuatro años, es decir, en 2014. Será una iniciativa de ida y vuelta, en la que Sevilla también cederá ejemplares para enriquecer la botánica de los lugares de destino.

De esta forma, en cinco años se culminará una rehabilitación intentada en incontables ocasiones, y sevillanos y visitantes podrán volver a disfrutar en esta reserva natural junto al Guadalquivir del amplio elenco de ejempares del que ya se disfrutó con motivo de la Expo 92.

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