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Los arroyos se adaptan al siglo XXI

Las inundaciones por el temporal del otoño pasado, en especial las provocadas por el arroyo Calzas Anchas en el municipio de Utrera, no hicieron más que mostrar la necesidad de restaurar los cauces. La apuesta del Ministerio de Medio Ambiente es prevenir las posibles catástrofes y recuperarlos para los ciudadanos. (Foto: Gregorio Barrera).

el 15 sep 2009 / 00:34 h.

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Las inundaciones por el temporal del otoño pasado, en especial las provocadas por el arroyo Calzas Anchas en Utrera, no hicieron más que mostrar la necesidad de restaurar los cauces. La apuesta del Ministerio de Medio Ambiente es prevenir las posibles catástrofes y recuperarlos para los ciudadanos. Cinco arroyos del área metropolitana se beneficiarán de ello.

Es la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) la que se está encargando de llevar a la práctica la restauración de las cuencas, el encauzamiento y, en casos como el Almonazar en La Rinconada, el soterramiento a su paso por el casco urbano. Son precisamente el Almonazar y el Riopudio, en el Aljarafe, los que concentran los mayores recursos para su puesta en valor. Se trata, en definitiva, de unos trabajos que van a transformar definitivamente los municipios que atraviesan.

Los trabajos de restauración del cauce del Riopudio afectarán a nueve municipios de la comarca del Aljarafe: Olivares, Salteras, Espartinas, Bormujos, Bollullos de la Mitación, Almensilla, Palomares del Río, Mairena del Aljarafe y Coria del Río. El arroyo tiene una longitud de 34 kilómetros, de los que se va a intervenir en 19, y contará para ello con una partida presupuestaria de 16,8 millones de euros en total.

El 8 de junio de 2007, el Consejo de Ministros dio el visto bueno a la puesta en valor de un entorno que actualmente es poco más que una cloaca. El proyecto está previsto que concluya en cuatro años, tres de ejecución y uno de mantenimiento.

Mientras, con la ampliación del proyecto para el Almonazar, ésta se convierte, hasta la fecha, en la más importante inversión prevista por Medio Ambiente en los arroyos en la corona de la Gran Sevilla, con casi 20 millones de euros. En la visita de la semana pasada a La Rinconada, el director general de Aguas de Medio Ambiente, Jaime Palop, pudo comprobar el buen ritmo de las obras y que dos de los siete tramos en los que dividen los 11 kilómetros de recorrido ya están terminados. Hasta finales de 2009, los vecinos de San José tendrán que sufrir con paciencia un goteo constante de camiones, además de la demolición de los dos puentes que atraviesan el Almonazar en el casco urbano, para lo que, de hecho, el Ayuntamiento de La Rinconada cuenta con varios planes de tráfico específicos. El alcalde, Javier Fernández (PSOE), destacó que "los vecinos dejarán de sufrir el arroyo para empezar a disfrutarlo desde el punto de vista medioambiental y de esparcimiento, pero también como paso cotidiano y revulsivo de una parte del municipio que se estaba doliendo de esta realidad".

Una realidad bien distinta es la que vivieron, o mejor sufrieron, los habitantes de Utrera en noviembre de 2007 cuando las lluvias caídas desbordaron las aguas del Calzas Anchas. El proyecto para su desvío estaba pendiente desde 2001. Es más, cuatro meses antes de la riada ya estaba tramitándose el proyecto para el desvío del arroyo hasta la carretera de las Alcantarillas. La meteorología se adelantó y mostró crudamente una realidad cuyas pérdidas ascendieron a los 100 millones de euros, entre daños en las viviendas, en infraestructuras de servicios y en la agricultura.

En la actualidad aún se desconoce el proyecto definitivo que se va a llevar a cabo en el Calzas Anchas y de igual modo el presupuesto que sin duda será elevado, ya que hasta junio no se podrá establecer la mesa de contratación, según informaron fuentes de la CHG.

Si el Riopudio y el Almonazar centran las actuaciones en la periferia de la aglomeración urbana, el proyecto para el nuevo encauzamiento del Tamarguillo, en la parte norte del término municipal de Sevilla, superará con creces la inversión de ambos, elevándose hasta los 65 millones de euros. Este proyecto acabará con las inundaciones en barrios de la capital hispalense como Aeropuerto Viejo y sus alrededores, pero también terminará con el modo de vida de familias dedicadas hasta ahora a la agricultura al pie del cauce y cuyas fincas está previsto que sean expropiadas.

Junto a estos trabajos más significativos, cabe destacar el proyecto de restauración del Chobas, entre El Viso del Alcor y Mairena del Alcor, un arroyo en el que la CHG va a acondicionar sus márgenes y a mejorar los desagües para acabar con las inundaciones en los cascos urbanos y en sus entornos. En el desbordamiento de su cauce contribuye la falta de vegetación por la intensa transformación agrícola de la comarca, por lo que se incrementará la protección del mismo con la plantación de más especies que ayudarán, a su vez, a la preservación de las rapaces autóctonas, entre otras el milano negro y el cernícalo vulgar. Una rica realidad desconocida incluso para muchos vecinos de Los Alcores y que ganará con su restauración.

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