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Los asaltos a pisos en las Tres Mil obligan a acelerar los realojos

Los intentos de ocupar viviendas vacías fuerzan la convocatoria de una mesa para adjudicar las casas mientras la Policía redobla la vigilancia.

el 10 jun 2013 / 09:11 h.

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Vista aérea de Martínez Montañés. Foto: Antonio Acedo. Vista aérea de Martínez Montañés. Foto: Antonio Acedo. Los asaltos de las últimas semanas a pisos rehabilitados pero vacíos de la barriada Martínez Montañés, realizados por familias del propio Polígono Sur que machota en mano tratan de forzar la puerta para ocuparlos, no sólo han preocupado a los vecinos. También han movido a la Policía Autonómica a incrementar la vigilancia y al Comisionado del Polígono –en plena transición a la espera de conocer al sucesor de Jesús Maeztu– a organizar una nueva mesa de vivienda para este mismo mes con idea de adjudicar lo antes posible las casas vacías y zanjar esta situación de inseguridad. El cartel con la convocatoria de esta mesa de vivienda, colgado ya en la sede del Comisionado para que se difunda entre los aspirantes a pisos, es todo un aviso para navegantes: “Advertimos que no podrán participar las personas que a fecha de la convocatoria sean asaltantes de viviendas”, alerta. La prisa se nota: en el anuncio ni siquiera figura la fecha en la que las tres administraciones se sentarán juntas para adjudicar los pisos, porque aún no está decidida. También se está verificando el número de pisos disponibles, ya que esta vez no se ha rehabilitado un nuevo bloque completo: son viviendas salpicadas por distintos bloques que se han quedado vacías por motivos diversos, como la movilidad de los vecinos, subrogaciones o fallecimiento del titular, explican desde el comisionado. Algunas se dejaron vacías como pisos puente, para alojar a familias cuya casa se esté rehabilitando. La celeridad ha sido necesaria porque con el argumento de que la adjudicación se hará en breve se han frenado los intentos de asalto, que estaban repuntando. Los propios vecinos conciencian a quienes lo intentan de que no lo hagan, pero la tensión crece. La tentación de familias sin casa de ocupar un piso dando una patada a la puerta, que en estos tiempos de crisis alcanza a todos los barrios, ha sido toda una tradición en el Polígono Sur. Hubo un tiempo en el que el censo de la zona más empobrecida era todo un misterio, y en eso sí se ha notado un cambio en la última década en el que han tenido un papel principal los vecinos: ellos son ahora los que se encargan de que la regularización, que tanto trabajo cuesta, no se eche por tierra por las buenas. Bloques rehabilitados. Bloques rehabilitados. “Los propios vecinos avisan cuando alguien trata de entrar, por eso llegamos tan pronto”, explican fuentes del Comisionado. El propio Maeztu informó a la plataforma vecinal Nosotros también somos Sevilla que la situación le preocupaba Calle de las Tres Mil viviendas. Calle de las Tres Mil Viviendas y prometió agilizar al máximo la adjudicación de pisos. Entretanto, la Policía Autonómica ha “aumentado la presencia de patrullas en el barrio porque es cierto que ha habido un aumento de los intentos, pero con ayuda de los vecinos han sido afortunadamente infructuosos”, explicó a este periódico el director general de la Consejería de Justicia e Interior, José Antonio Varela, responsable del cuerpo policial. Los daños en las casas no han sido tan importantes como para hacer necesario un precinto o cambiar las puertas, gracias a que el protocolo está engrasado: Varela confirma que los vecinos tienen un estrecho contacto con el Comisionado, y los más implicados en los movimientos vecinales tienen teléfonos directos de inspectores de policía del barrio para las emergencias a deshora. “Los vecinos son los primeros interesados en que no se ocupe para que la zona se normalice;que se entre en los pisos por la fuerza no conviene a nadie”, insiste Varela. Hace años, si alguien ocupaba un piso en las Tres Mil Viviendas, nadie se preocupaba. Era habitual, y había miedo a denunciar. El Comisionado impulsó la rehabilitación de los bloques de viviendas de la zona más degradada, algunos auténticos esqueletos con las paredes echadas abajo:entre 2006 y 2006, cuando se destinó más dinero a las reformas, se arreglaron por completo y entregaron 130 viviendas en Martínez Montañés. Los nuevos pisos –los bloques se han pintado de llamativos colores, como malva o verde pistacho– se han adjudicado mediante seis mesas de vivienda en las que se han respetado los requisitos pactados con los vecinos, como que los adjudicatarios sean del barrio o que tengan prioridad familias jóvenes que necesitan independizarse. Esta será la séptima mesa, y puede que la última en bastante tiempo, porque la falta de presupuesto ha paralizado las nuevas rehabilitaciones.

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