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Los aviones de Spanair no son más peligrosos que los de otras compañías

Los pasajeros se pusieron blancos. Una señora, llorando, se despedía para siempre de sus hijos. Se mascaba la tragedia, pero no pasaba nada demasiado grave, en realidad; tan sólo que se trataba de un avión de Spanair, que habían sufrido un retraso en despegar y que iban a aterrizar donde no era (en Granada, el punto de partida).

el 15 sep 2009 / 10:38 h.

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Los pasajeros se pusieron blancos. Una señora, llorando, se despedía para siempre de sus hijos. Se mascaba la tragedia, pero no pasaba nada demasiado grave, en realidad; tan sólo que se trataba de un avión de Spanair, que habían sufrido un retraso en despegar y que iban a aterrizar donde no era (en Granada, el punto de partida) por un fallo técnico. Pero tal y como lo describe Ana Martínez, que viajaba en ese aparato con su hija de 7 años dispuesta a pasar las vacaciones en Barcelona, fueron los veinte minutos más espantosos de todos cuantos iban en el vuelo.

Hubo juramentos de no volar más y pasajeros que se quedaron sin palabras, pero fue sólo una más de las muchas vicisitudes que se viven cada día en los cielos de todo el mundo y que únicamente desde el miércoles han empezado a ser noticia, y de las importantes. En teoría, no existe razón para este pánico: según el Sepla (Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas), "los aviones y vuelos de Spanair son absolutamente seguros y cumplen con los estándares de seguridad operacional que exigen las principales organizaciones aeronáuticas nacionales e internacionales". Además, según los mismos firmantes, ninguno de sus pilotos "ha sido presionado" para conducir un avión que no se ajustara escrupulosamente a esos estándares. Lo cual no quita, añade el Sepla, que la citada compañía tenga otros problemas, caso del expediente de regulación de empleo, resultado del "nefasto modelo de gestión empresarial y comercial que se viene aplicando desde hace años".

Los pilotos tienen claro que son cosas muy diferentes que no interfieren entre sí. Pero después de exonerar a Spanair de toda acusación injusta, hicieron una precisión que se convirtió en la noticia más alarmante de la jornada: que son necesarias "muchas más inspecciones y de mucha más calidad" por parte de Aviación Civil (organismo adscrito al Ministerio de Fomento) para garantizar los vuelos. No los de Spanair en particular: todos. Lo decía ayer el portavoz del Sepla, José María Iscar, quien reconocía que "se están dando pasos", pero pocos.

Ayer, por ejemplo, se destacaba entre las informaciones del día el detalle de que Spanair haya superado sin problemas más de cien inspecciones de todo tipo. Una cifra que para un profano en aeronáutica no puede significar mucho ni poco, salvo que conozca esta verdad: que cada día, en un aeropuerto como el de Madrid o Barcelona, hay alrededor de mil operaciones de despegue y aterrizaje, y muchos miles más en toda España. Tampoco hay, se quejan los pilotos del Sepla, una Agencia Española de Seguridad Aérea que apriete las tuercas en materia de seguridad. Tenía que existir desde junio, pero no hubo presupuesto.

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