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Los bancos acreedores se quedan con los principales activos de Contsa

A falta de que el juez resuelva la propuesta de convenio, continúa la descapitalización de su patrimonio a través de subastas.

el 26 feb 2012 / 20:35 h.

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Las entidades financieras con las que mantiene deudas pendientes la empresa inmobiliaria Contsa, inmersa desde 2008 en un concurso de acreedores -antigua suspensión de pagos-, están haciendo efectivas las ejecuciones hipotecarias ante el impago de los préstamos contraídos por la compañía sevillana, a través de la subasta de buena parte de los activos de Contsa.

Unas subastas que se iniciaron en 2009, un año después de la declaración del concurso por parte del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Sevilla, y cuyo goteo continúa. Así, la próxima venta pública de propiedades de la inmobiliaria está prevista para el 19 de abril y afecta a tres locales de un complejo inmobiliario privado en el municipio sevillano de Gelves por importe de 1.543.949,99 euros (580 metros cuadrados), 263.240,34 euros (89 metros cuadrados) y 188.888,14 euros (71 metros cuadrados), respectivamente, como consecuencia de una ejecución hipotecaria de Banco Espirito Santo precisaron fuentes jurídicas.

La traducción de estos procesos no es otra que una continua y progresiva descapitalización del patrimonio de la empresa que impactará directamente en sus casi 1.700 acreedores minoritarios, que serán los últimos en cobrar parte de sus inversiones si finalmente el juez opta por la liquidación de la compañía y siempre, claro, que queden activos por liquidar. Solo un ejemplo. Una de las sedes de Contsa Corporación Empresarial, el edificio de Javier Lasso de la Vega, se la quedó Banesto hace casi un año por algo más de dos millones de euros cuando su valor de tasación era casi el doble (3,8 millones).

Se trata de un procedimiento que, en paralelo y de forma separada al proceso concursal, se está desarrollando bajo el amparo del citado juzgado sevillano, según precisaron las fuentes.

La suspensión de pagos de Contsa dejó al descubierto un agujero patrimonial de 87,3 millones, fruto de unos activos por valor de 31,7 millones (28,4 millones, según el informe concursal) y un pasivo de 119 millones.

Mientras tanto, continúa la tramitación de la propuesta de convenio, presentada en septiembre de 2009 por un grupo de acreedores minoritarios y promovida por la Unión de Acreedores de Contsa SA, que cosechó la adhesión de más del 50% de los inversores.

La dilación en el procedimiento, al que se han opuesto los administradores concursales, responde en buena medida a su compleja tramitación, pues cada vez que se presenta un documento -esto es, cada paso procedimental que se da- hay que notificarlo a cada uno de los personados. Son 1.700 acreedores, a sumar abogados, procuradores, etcétera. Así lo apostillaron fuentes del Juzgado de lo Mercantil número 1, que se mostraron tajantes al afirmar que, a día de hoy, "el juez no ha tenido nunca sobre la mesa la propuesta de convenio para resolverla".

De hecho, las fuentes consultadas precisaron que, aunque pueda parecer que el asunto acumula retraso, ocurre todo lo contrario. "Se le da más celeridad si cabe" dada la complejidad del procedimiento y el número de implicados. Baste un dato para despejar dudas sobre un intencionado retraso en la resolución del convenio. Para preparar su tramitación, durante tres meses toda la plantilla del juzgado ha dedicado dos horas diarias de su jornada laboral a este asunto en exclusiva, aseguraron las fuentes.

Dos opciones se le plantean al juez. Una de ellas es aceptar la propuesta de convenio, que promete devolver el 50% de lo invertido en cinco años y que cuenta con el respaldo de su expresidente José Salas Burzón -que pasó 20 meses en prisión por los delitos de estafa piramidal, falsedad contable, administración desleal e insolvencia punible-. La segunda opción es liquidar lo que quede de Contsa.

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