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"Los Baños de la reina Mora no estarán antes de 2016"

El hermano mayor de la Vera-Cruz, la entidad que cogestionará el uso público del inmueble, dice que para ellos la cesión «no es un favor sino un engorro»

el 12 mar 2015 / 10:30 h.

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Imagen de archivo de los históricos Baños de la Reina Mora, en la calle Baños.  Foto: Gregorio Barrera Imagen de archivo de los históricos Baños de la Reina Mora, en la calle Baños. Foto: Gregorio Barrera Después de dos días de críticas «injustificadas» por parte de la oposición municipal –PSOE e IU– a la cesión de los Baños de la Reina Mora a la hermandad de la Vera-Cruz, a su hermano mayor, José de Cristóbal, le ha parecido que ya está bien y ha dicho que lo que les han hecho «no es un favor, sino un engorro». Y con un añadido: que «contra lo que ha dicho el alcalde, que venía hablando de que esto estaría listo probablemente ya para el verano, la reapertura, como mínimo y si todo va bien y no hay obstrucción, será como pronto para el verano del año que viene». He aquí el resumen sucinto de los hechos objeto de la polémica: el Ayuntamiento expropió las viejas termas a su dueña, que era la hermandad, y tras gastarse cerca de 1,4 millones de euros entre indemnización y restauración, va y se la devuelve en concepto de cesión compartida. Así contado, suena impropio. Y por ello fue por lo que las citadas formaciones pusieron el grito en el cielo. Pero a esa verdad le faltaba, según Cristóbal, un pedazo importante. Y ayer lo contaba de la siguiente manera: «Los baños los tenía el promotor que edificó el inmueble que rodea nuestra capilla, y pasaron a ser de la comunidad de propietarios. Hacia 1985 se lo compramos con idea de conectar por allí la casa hermandad con la capilla. Eso no nos lo regaló nadie», insistió el hermano mayor, «sino que lo compraron los hermanos con sus cuotas». «Empezamos entonces a cuidarlo y limpiarlo, desbrozarlo...», continuaba el relato de Cristóbal, «hasta que en 2004 el alcalde Monteseirín decidió que el Ayuntamiento tenía que intervenir y se mete en el PGOU, declarándose la expropiación forzosa, con objeto de restaurarlo y ponerlo a disposición de la ciudad. Se hace el proceso y nosotros encargamos a un reputado arquitecto que nos hiciera una valoración, que este fijó en un millón de euros. Y dice el Ayuntamiento que no, que paga 192.000 euros». Que fue lo que cobraron como indemnización. Tras diez años de proceso, y viendo que en las viejas termas no se iban a poder organizar actos de ninguna clase al carecer de vía de evacuación, Vera-Cruz ofreció como tal vía su capilla y sugirió al Ayuntamiento compartir el uso y la responsabilidad de su mantenimiento, vigilancia y otros gastos «por ayudar a que el espacio se utilizara, no con otro fin, porque Vera-Cruz tiene de sobra con su capilla y su casa hermandad para hacer el cien por cien de sus actividades. A nosotros no nos hace falta para nada. Es un esfuerzo y son muchas renuncias las que hacemos. Solo lo necesitaríamos de forma privativa un día: el Lunes Santo, para formar la cofradía. Ha sido por prestar un servicio a Sevilla a través de un convenio correcto que ha pasado todos los controles».

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