Local

Los bares de la Alameda denuncian pérdidas por el "acoso" de la Policía Local

Los hosteleros ven desmesurada la presencia policial desde hace un mes y solicitan cierta “flexibilidad” con los horarios.

el 04 feb 2012 / 19:15 h.

TAGS:

Las patrullas empiezan a rondar desde la medianoche.

Los propietarios de bares de la Alameda están cansados del acoso de la Policía Local, que desde hace un mes patrulla todas las noches por el bulevar para recordar a los hosteleros que los establecimientos tienen que estar completamente cerrados a la una. Un hecho que, según ha podido comprobar El Correo, no ocurre en otras zonas de ocio nocturno de la ciudad y que molesta bastante a los empresarios de la Alameda de Hércules, que se sienten perseguidos por la Policía Local.

Los hosteleros, aunque reconocen que la mayoría de las licencias de bares sólo permiten tener abierto los negocios hasta la 1.00 de la madrugada, piden al consistorio un poco de flexibilidad. El pasado viernes por la noche, Lorenzo, empleado del Habanilla, explicó que las cajas han "descendido una barbaridad" desde que la Policía Local hace acto de presencia todas las noches. "Sobre las doce suelen llegar varios coches y furgonetas, entre seis y ocho. Se dedican a dar vueltas por la zona y los agentes van recordando por los establecimientos la obligación que hay de que a la una de la noche esté la persiana echada completamente". También se quejó del trato de los agentes. "Vienen como si fuéramos delincuentes, y sólo somos trabajadores. Esta zona es muy tranquila y creo que hay barrios en la ciudad con muchos más problemas que la Alameda".

A pesar del frío que padeció Sevilla la madrugada de ayer y que la zona presentaba menos público del habitual, la presencia policial no faltó. A las 23.50 horas de la madrugada, una furgoneta y un coche patrulla de la Policía Local -seis agentes en total- se adentraron en el bulevar y dejaron sus coches estaciones a la altura de la casa de las Sirenas. Tras un par de vueltas por la zona, aguardaron pacientemente a que los bares fueran cerrando cuando les llegara la hora. Según ellos, no hay tal acoso y sólo se limitan a velar por el cumplimiento de los horarios en todas las zonas. A la 1.30 en punto arrancaron los coches y se fueron. Ya estaba todo cerrado y el bulevar vacío.

Según el propietario de dos negocios que optó por mantener el anonimato, algunas noches los agentes les piden "absolutamente todos los papeles del negocio, hasta las seguros". "Me dicen que debo desalojar el bar y el que tenga una copa puesta que la tire o se la beba de golpe". Indignado, este empresario se preguntó: "¿Habrá algo más grave en Sevilla que si mi bar cierra a la una y cuarto o la una media en lugar de hacerlo a la una en punto?".


Sin control en Triana. Por su parte, el panorama era bien distinto en la calle Betis, otro punto habitual del ocio nocturno de la ciudad. Grupos de jóvenes transitaban, botellón en mano en algunos casos, de bar en bar sin que aparentemente temieran la llegada de los agentes de la ley. La explicación la ofreció el personal de uno de los locales de la zona, la discoteca Boss. "Por esta calle no suele verse Policía local por las noches generalmente. Nosotros tenemos licencia de discoteca y podemos abrir hasta las siete de la mañana.". Sin embargo, el resto de locales no se quedaron atrás. Sólo caminando un par de pasos un empleado del pub Río Latino repartía invitaciones a chupitos y aseguró a los interesados que su local permanecería abierto hasta las seis de la mañana. Trabajadores de negocios como La Fundición, Elefunk y Calle Betis 56 repitieron lo mismo. En esta vía se puede estar de bares hasta las cinco de la mañana y no son habituales las rondas policiales. A medida que avanzaba la noche, resulta cada vez más sorprendente que no se hayan dado quejas vecinales. La mayoría de los establecimientos permanecen con las puertas abiertas, dejando escapar la música hacia la calle. Tampoco faltan gritos y cánticos de los numerosos jóvenes que van yendo de bar en bar. Sobre las dos de la mañana, en una rápida pasada por el Arenal, se percibía tranquilidad. Varios bares permanecen abiertos, aunque con poca gente en su interior.

Ya en la Alfalfa, sobre las 3.00 horas, la mayoría de los locales estaban cerrados, y la Policía Local hizo acto de presencia. En este caso, no para cerrar establecimientos, sino para intentar disipar a un grupo de extranjeros que armaban escándalo en la calle mientras bebían. Les pidieron que no molestaran a los vecinos sin demasiado éxito y se marcharon.

  • 1