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Los barrios peatonales

Vitrubio pensó en la antigüedad que la ciudad ideal era la que defendía a sus habitantes de los ocho vientos dominantes ordenando sus calles de tal manera que aquéllos, al dar sobre sus ángulos, se rompieran y se dispersaran...

el 16 sep 2009 / 08:11 h.

Vitrubio pensó en la antigüedad que la ciudad ideal era la que defendía a sus habitantes de los ocho vientos dominantes ordenando sus calles de tal manera que aquéllos, al dar sobre sus ángulos, se rompieran y se dispersaran.

Entonces los vientos eran las corrientes de aire que la palabra designa pero ese concepto se idealizó y quedó como paradigma de ciudad perfecta a la que se aspiraba, primero, en el Renacimiento y, luego en la Ilustración y hasta ahora, cuando ya no hay que resguardarla principalmente del aire y las embestidas vienen de otros elementos, como el tráfico masivo y caótico del que protestamos siempre que no vamos montados en un coche.

El valor de la plaza poligonal que el arquitecto romano colocaba en el centro de su ciudad ha sido sustituida por el casco histórico y de ahí que en toda Europa esos enclaves estén siendo embellecidos y convertidos en peatonales en aras de obtener un entorno amable.

El cambio puede ser material pero no mental y entonces se producen los rifirrafes que tenemos en Sevilla. La cuestión es que el alcalde, convertido en un Carlos III del siglo XXI, quiere implantarla también en una zona de cada barrio. Es simplemente una consecuencia lógica que, vista con sus reglas, resulta atrayente pero que de realizarse con la metodología usada en el Centro traerá de fijo tremolinas multiplicadas porque el cambio mental es más lento que una obra; en el Centro no vive nadie y en los barrios mucha gente.

Si el Despotismo Ilustrado ya no es posible ni para hacer el trazado de una carretera, figurémonos qué va a pasar aquí. Monteseirín debería pensar, por un lado, que el rey ya no es alcalde y, por otro, que sin mediar un proceso que cambie las ideas para muchos la peatonalización será lo mismo que el cielo: se quiere ir a él pero lo más tarde posible.

Antonio Zoido es escritor e historiador.

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