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Los barrios rozan el lleno de basura

Las calles secundarias de la ciudad acumulan los primeros kilos de residuos mientras que las arterias principales aparentan cierta normalidad.

el 29 ene 2013 / 21:26 h.

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La huella de la huelga de Lipasam ya se está dejando notar en los barrios. 48 horas después del inicio del paro indefinido, muchos contenedores están al límite de su capacidad y las bolsas empiezan a amontonarse en el suelo ante la creciente indignación de los vecinos que temen que la situación se prolongue en el tiempo, y termine convirtiéndose en "un problema de salubridad pública" que pase factura a la imagen de una ciudad donde el turismo juega un papel esencial.

Casco Antiguo

Quizá, por ello, las calles del Centro están en el punto de mira de este conflicto laboral. En la Alameda, por ejemplo, la imagen que presentaban los puntos de recogida soterrada a primera hora de la mañana era desoladora. Restos de basura desparramada por el suelo, bolsas apiladas, cristales, cuadros... y hasta una mesa de oficina se acumulaban fuera para vergüenza de todos. Lo peor es que a la altura de la calle Calatrava compartían acerado con veladores de un bar, lo que causaba el enfado de los dueños. "Esto no puede seguir así. No quiero ni pensar en el fin de semana, cuando venga más gente al Centro y esto esté hecho una porquería", lamentaban los hosteleros. También sobresalía basura de los contenedores de la calle Castellar, en Feria. Allí un grupo de gatos se daba un festín con los restos de comida que al mediodía quedaban al descubierto entre un olor que empezaba a ser desagradable.

San Pablo-Santa Justa
Precisamente, a esa misma hora, los micrófonos de Radio Sevilla (Cadena Ser), recogían la denuncia pública de unos vecinos sobre la huelga de Lipasam:"Los servicios mínimos sólo vacían los contenedores a la mitad", alertaban. Hecha la denuncia, también es cierto que la actitud incívica de algunos ciudadanos contribuyó a crear esta mala estampa en el horizonte de la ciudad. Es el caso que se vivió en las proximidades de la estación de Santa Justa, donde, pese a que los contenedores estaban vacíos o semivacíos, algunos osaron por dejar las bolsas fueras sin comprobar previamente si estaba o no lleno el cubo. "Qué incívica es la gente", protestaba una vecina que se percató de la situación. En el Polígono de San Pablo, sin embargo, la huelga mostraba su cara más radical. Allí se llegaron a ver "cuatro contenedores reventados y la basura esparcida por el suelo".

Triana-Los Remedios
La tónica general del segundo día de huelga fue la de calles principales sin apenas presencia de basura, y las adyacentes intransitables. Era el caso de Ronda de Triana, Pagés del Corro y República Argentina donde reinaba la normalidad. Sin embargo, en la Manuel Arellano la acumulación de basura era más que patente e, incluso, en el final de San Jacinto, frente al Hospital Infanta Luisa. Sin necesidad de tener sangre real, pero con los pies muy en la tierra, Carmen echaba mano de la gracia trianera para dictar sentencia del caso y ofrecer su visión: "Dicen que esto es una vergüenza. ¿Vergüenza? La de los rateros esos que han estado llevándose el dinero fuera de España y nos han dejado el marrón. ¿Adónde vamos a llegar?"

Igual de indignados estaban los comerciantes de la calle Asunción (la Asunción peatonalizada). Relataron que por la mañana un camión de Lipasam había vertido "con total impunidad" arena sobre la calle: "Una cosa es estar de huelga y no recoger la basura, y otra bien distinta es ensuciarlo todo. No hay derecho a esto, pues ¿quién viene a limpiarlo?", explicaba desde el mostrador la responsable de Blanca Hogar, en los primeros números de Asunción. A ello se sumaba el estado que presentaba una de las calles transversales, en concreto, Virgen de Consolación. Comerciantes y vecinos seguían echando más basura a una montaña que cubría la batería de contenedores instalados en este punto.

Nervión

En Nervión, por el contrario, no había ni rastro de la huelga. Calles como Eduardo Dato, Luis de Morales o Luis Montoto estaban igual que siempre. Eso sí, las papeleras recordaban que los operarios de Lipasam no estaban trabajando al 100%. De igual manera las calles menos transitadas del barrio evidenciaban este paro indefinido. A Manuel, comerciante de José Luis de Casso -perpendicular a Luis Montoto- le costó meter la pila de cartones que traía bajo el brazo: "Vamos a intentar que entre todo en el contenedor porque si esto está así en el segundo día de huelga, cómo será dentro de una semana. Mejor ni pensarlo".

Pino Montano

A la caída de la noche, la basura iba engordado y extendiendo sus dominios en diferentes barrios, sobre todo al rebasar las ocho de la tarde, hora fijada en el colectivo vecinal para empezar a sacar de casa los desechos de todo el día. Así, la avenida de Pino Montano presentaba un reguero de contenedores llenos, de los que sobresalían amenazantes bolsas de desperdicios.

Tiro de Línea-Bermejales

También el Distrito Sur contenía la respiración con unos contenedores a punto de estallar y dejar la basura a la vista de todos. "Hay algunas bolsas en el suelo, pero no demasiadas. Los cubos están empezando a llenarse ahora", precisaba la portavoz vecinal, María Luisa Pérez, quien añadía que "donde más basura se puede almacenar es en la zona residencial de Santa Genoveva, pues es donde vive más gente". Este mismo esquema de normalidad se extendía hasta Los Bermejales, donde hasta anoche imperaba la tranquilidad.

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