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Los beneficios de la Bienal de Flamenco

La dimensión de la XV Bienal de Flamenco de Sevilla se aprecia con sólo echarle un vistazo al programa de actuaciones que arrancó el miércoles por la noche con el concierto de Manolo Sanlúcar en la Plaza de San Francisco: 54 espectáculos que convierten a la capital andaluza en el epicentro flamenco del mundo. No se descubre nada si se hace hincapié en que...

el 15 sep 2009 / 11:38 h.

La dimensión de la XV Bienal de Flamenco de Sevilla se aprecia con sólo echarle un vistazo al programa de actuaciones que arrancó el miércoles por la noche con el concierto de Manolo Sanlúcar en la Plaza de San Francisco: 54 espectáculos que convierten a la capital andaluza en el epicentro flamenco del mundo.

No se descubre nada si se hace hincapié en que este acontecimiento cultural va más allá de sus potencialidades artísticas y proporciona a Sevilla ingresos económicos, en especial en el sector turístico, cuyas ganancias se consolidan los años de la Bienal gracias al aluvión de viajeros que acuden a la ciudad para satisfacer su avidez de espectáculos flamencos.

Pero hay también otro tipo de beneficios que no se pueden cuantificar a la ligera, pero que son incluso más importantes que los meramente económicos. Se trata de todos esos impactos mediáticos de referencia que colocan a Sevilla en el escenario público internacional y facilitan la consolidación de su imagen de marca. En una sociedad donde el conocimiento circula en tiempo real no abundan las oportunidades para distinguirse de los demás y hacer la ciudad más competitiva.

Al margen de nuestras fiestas mayores, la Bienal de Flamenco se erige como la mejor oportunidad para posicionar a Sevilla en esa especie de liga de grandes ciudades que se juega en el territorio europeo. Berlín, Cannes o Venecia aprovechan la marca de sus festivales de cine y Edimburgo, Avignon o la propia Mérida hacen otro tanto con sus eventos teatrales. Sevilla debe hacer lo mismo y potenciar su ligazón con el mundo flamenco.

La Bienal ayuda a situarnos en la sociedad global y ejerce de polo de atracción para una ciudad que no debe dormirse en la autocomplacencia. Si a eso se le une la agitación cultural que genera en una ciudad cuya cartelera veraniega tampoco constituye un dechado de oportunidades, se entiende el mimo con el que se cuida la organización de este evento que tanto le da a Sevilla.

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