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«Los caballos han dejado de ser cosa de señoritos, si alguna vez lo fueron»

Entrevista a Juan Tirado, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles (ANCCE).

el 12 jul 2014 / 12:00 h.

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El empresario Juan Tirado, retratado ayer en Sevilla. / José Luis Montero El empresario Juan Tirado, retratado ayer en Sevilla. / José Luis Montero Con ilusión y vocación de servir a todos» se presentó el pasado mes de junio el recién elegido presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles (Ancce), el ganadero Juan Tirado, quien desde entonces no ha parado de hacer hincapié en los puntos fuertes de su programa. Ayer en Sevilla atendió a El Correo de Andalucía para subrayar algunos: necesidad de transparencia y participación de los socios –«criticar es fácil, pero hay que aportar», aseveró–, potenciación de las relaciones exteriores, especialmente con asociaciones extranjeras, «y solucionar lo antes posible las asperezas que pudiera haber, porque lo que tenemos son clientes y amigos»; y por último, una decidida apuesta por la promoción, para que la asociación sea conocida «en el punto más pequeño y lejano. Tenemos que enseñar lo que nuestro caballo sabe hacer, porque probablemente sea el más versátil de todas las razas». Durante su campaña para presidir la Ancce, insistió en la idea de unión. ¿Tan dividido estaba el sector del caballo en España? El hecho de que hubiera dos candidaturas ya denotaba cierta desunión. Somos ganaderos, amigos, luchamos por lo mismo, no era muy razonable que votáramos entre dos listas. Pero el día en que se proclamó la nueva presidencia, le di un abrazo al otro candidato, Eduardo Jiménez Burgos, le dije que me ponía a su disposición, y que estaríamos encantados de apoyar todas las ideas de su proyecto que compartiéramos. Además, vamos a rescatar a un montón de ganaderos que no están en la Ancce, explicarles qué somos y por qué deben incorporarse a la asociación. También se comprometieron a impulsar tres elementos, «transparencia, participación y austeridad». Dicho así, suena como un programa político. Sin duda, porque la vida es política. Esos tres pilares se pueden aplicar en todas partes. En nuestro caso, no es que no hubiera ni transparencia, ni participación ni austeridad en la Ancce, no criticamos la labor de otros ganaderos que han luchado antes por los demás, pero está claro que hay cosas que se pueden mejorar. No como una revolución, esto también lo dijimos, sino a través de reformas con base y fundamento, una vez nos sentemos y estudiemos la situación en profundidad. Lo seguro es que no representan una simple continuidad... Hemos hecho un programa para ponerlo en marcha. Somos empresarios, pero con esto tendremos aún más cuidado que con nuestras empresas, porque si te equivocas haces daño a mucha gente. Nos jugamos el prestigio del sector. Por otro lado, lo que tenemos sobre la mesa son proyectos bonitos, ilusionantes. Vamos a despertar la ilusión del ganadero, porque con la crisis se están quedando en casa. Por eso iba a preguntarle. ¿Se ha visto más afectado el caballo que otros sectores ganaderos? La crisis nos ha tocado a todos, pero quizá al caballo un poco más, porque no tenemos apoyo institucional. La especie caballar en España prácticamente no está considerada en la ganadería. ¿Cómo son sus relaciones con la Junta deAndalucía? Muy buenas, como con el Ministerio de Agricultura. Pero las comisiones que vamos a nombrar para mantener el contacto con estas y otras instituciones tienen que ser potentes, porque vamos a pedir muchas cosas y tiene que haber feeling con todas ellas. ¿Y con Europa, hay algún tipo de apoyo institucional? La realidad es que el caballo español es poco importante en Europa. Como ganadero vacuno, tengo mis subvenciones, mis ayudas, mis cupos... Como ganadero caballar nos ponen pegas con la normativa sanitaria, de transportes, etcétera, pero carecemos de apoyo. Quienes piensan que los caballos son cosa de señoritos, deberían saber que eso ya pasó, si alguna vez lo fueron. Ahora que algunos países de Sudamérica, territorio siempre muy interesado en el caballo, están boyantes desde el punto de vista económico, ¿no se nota la repercusión positiva en el mercado español? La situación de Sudamérica nos ha ayudado muchísimo, y está claro que el ganadero español se ha defendido de la crisis exportando. Viene mucha gente de todas partes, principalmente de Estados Unidos y México, y de Europa en general, sobre todo por deporte. A propósito, se ha hablado mucho de apostar por el deporte relacionado con el caballo, más allá de la doma clásica. ¿Cuál es su apuesta? Va a haber una comisión de deporte muy importante en la nueva ANCCE, con una serie de subcomisiones para cada una de las especialidades, clásica, vaquera, alta escuela, campo, salto y enganche, que es algo que se disfruta mucho y, a la hora de las ventas, es muy interesante, porque son cuatro caballos... Pero sobre todo, a la hora de buscar consumidores, hay que quitar el mito de que el caballo es un lujo, porque no cuesta más que tener una moto. ¿Habrá que proponer también reformas en la Federación? La Ancce debe tener un peso mayor en la Federación, por la sencilla razón de que un porcentaje tremendo de licencias federativas corresponden a caballos de pura raza. Eso significa que estamos pagando, y para nosotros es una obligación estar ahí. Hablemos del Sicab. ¿Cómo será la próxima cita, la primera con usted como presidente de la Ancce? Ya llevamos muchos Sicab sin tener responsabilidades, pero siempre hemos sido responsables. Se trata quizá del mejor concurso del mundo, aunque hay muchos muy buenos. Parece bastante evidente que hay que modernizarlo y hacer todo lo posible para que la gente venga, se divierta y crezca la afición por el caballo. A estas alturas hay ya muchas cosas en marcha, porque el Sicab empieza a prepararse el día siguiente de la clausura del anterior. El cambio de presidencia de la Ancce se notará lo que se pueda, pero en la próxima será mucho más. Esta edición será, en cierto modo, de transición para nosotros. ¿Serán cuatro años suficientes para cumplir con su programa? Las reformas no pararán nunca, pero cuatro años es suficiente para ponerlas en marcha. Si tenemos interés, y lo tenemos, se puede hacer todo en ese tiempo. Si no lo creemos nosotros mismos, será más difícil. Ahora se trata de seguir avanzando, pero las cosas van por buen camino.

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