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Los caminos de Bolonia

Interrumpí la lectura de un artículo de Enrique Gil Calvo sobre el Plan Bolonia para buscar en internet cómo llegar a una de esas nuevas haciendas parquetemáticas sevillanas que han nacido al olor de las bodas. Así me encontré -cosas del destino- con otra de las...

el 16 sep 2009 / 02:47 h.

Interrumpí la lectura de un artículo de Enrique Gil Calvo sobre el Plan Bolonia para buscar en internet cómo llegar a una de esas nuevas haciendas parquetemáticas sevillanas que han nacido al olor de las bodas. Así me encontré -cosas del destino- con otra de las históricas de verdad, con más de 1000 años y el nombre de su torre indicando que había pertenecido a los Jaldún; la reseña de la página perdía, sin embargo, una gran oportunidad publicitaria al despacharlos como "reyezuelos", sin enterarse de que eran la familia más importante de Sevilla después de la de Almutadid ni, al parecer, saber nada del que volvió en tiempos de Pedro I, escribió una obra de Filosofía de la Historia 400 antes que Hegel y tiene la mayor estatua de Túnez.

No se trataba de maurofobia, porque en otros cortijos con web, de sonoros nombres holandeses o flamencos, nada se decía tampoco de sus antiguos dueños, grandes comerciantes del XVII y XVIII, con rango de maestrantes en muchos casos. Era simple ignorancia. Sin embargo, algunos renglones más abajo, una ponencia de tres investigadoras de nuestra universidad para el I Congreso de Cultura del Olivo daba pelos y señales de todo ello haciendo gala de documentación.

Volví al artículo para leer que tenemos una universidad donde se opta por la sobretitulación académica a fin de permanecer entre sus paredes y una sociedad de clases medias que no aprecia el capital humano, sólo el social. Sin enlaces entre esos dos polos habrá caminos hacia unos establecimientos hosteleros y formas de presentar ponencias en congresos, pero mientras deshojamos la margarita de Bolonia, sobre la que se ha echado el estigma de que, en especial, no servía para el campo de las letras, aquellos no tendrán una adecuada puesta en valor y éstos cultivarán nuevos eruditos a la violeta.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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