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Los campings andaluces gozan de buena salud en el sector turístico

Viajar pagando menos y desconectando quizás un poco más. Una salida total de la rutina es la que proponen los campings de la costa andaluza, que verano a verano se llenan de más familias que quieren ahorrar y acercarse a la naturaleza en primera línea de playa.

el 15 sep 2009 / 09:58 h.

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Viajar pagando menos y desconectando quizás un poco más. Una salida total de la rutina es la que proponen los campings de la costa andaluza, que verano a verano se llenan de más familias que quieren ahorrar y acercarse a la naturaleza en primera línea de playa.

Una tienda de campaña, sacos de dormir y una colchoneta, una nevera y ganas de no ser muy exigente con pequeños incordios como los mosquitos o la temprana salida de sol. Aunque a priori los apelativos "comodidad" y "descanso" aplicados a un camping pueden ser puestos en duda, la verdad es que estos complejos turísticos cuentan cada vez con más servicios añadidos, desde la tradicional piscina, a conexión wifi para los campistas o la posibilidad de realizar las reservas a través de la web. Así, no es extraño comprobar cómo atraen a una clientela muy variada: grupos de amigos, parejas jóvenes y familias numerosas a las que se les va del presupuesto cualquier otro tipo de modalidad de vacaciones.

Y es que la estancia en un camping de la costa andaluza, en una parcela que puede medir entre los 40 y los 60 metros cuadrados, con plazas para cuatro personas y el coche o la caravana incluidos, cuesta una media de 30-33 euros por día. Además, se puede contratar un servicio de electricidad, para los que ya van cargados con equipos electrónicos para sentirse más como en casa (no es difícil ver en un camping un televisor o un frigorífico?), que no suele superar los cuatro euros.

Por contra, en un hotel o un apartamento en la costa para ese mismo número de huéspedes el presupuesto puede llegar a quintuplicarse, y eso si se reserva con tiempo y rebuscando entre las mejores ofertas. Eso sí, en los campings no existe ni la media pensión ni la pensión completa porque para eso ya están los otros servicios que ofrecen: supermercados y restaurantes para satisfacer las necesidades alimenticias. También hay espacio para el ocio: pistas deportivas, zona de juegos infantiles o servicio de alquiler de bicis o tablas para prácticas acuáticas.

Todo a un módico precio

Aún así, los motivos para elegir pasar los días de asueto en un camping no son sólo económicos. La cercanía a la playa, el contacto directo con la naturaleza y escapar de cuatro paredes de cemento y ladrillo pueden ser otras de las motivaciones para alojarse en cualquiera de los 123 campings con los que cuentan las provincias andaluzas de costa, según la base de datos de la Federación Andaluza de Campings, que agrupa a la mayoría de ellos. En el resto de Andalucía, es decir, Sevilla, Córdoba y Jaén, que carecen de salida al mar, se encuentran los otros 28 que completan los 151 que hay en Andalucía. En total, 82.829 plazas estimadas. A estas plazas, se añaden las que ofrecen los bungalows, presentes ya en la mayor parte de ellos, construcciones de madera con alguna comodidad más que la típica tienda.

Los datos sobre el estado dentro del sector de este tipo de "acampamentos turísticos", como los llama el Instituto Nacional de Estadística (INE), apuntan a que mantienen el tipo a pesar de la crisis. Las pernoctaciones en los campings superan la cifra de 279.361 en junio con un total de 86.301 viajeros que pasaron una estancia media de 3,24 días. En cuanto a los precios, éstos se mantienen por debajo de la inflación y subieron una media del 4,4% según los números que maneja el INE. Por provincias de costa, Cádiz tiene los campings más concurridos (25.622 viajeros), seguida de Huelva (18.223), Málaga (14.758), Granada (10.020) y Almería (6.828).

Pero, ¿cómo es el día a día de un campista? Lo primero: levantarse temprano. Porque por muy acondicionada que se tenga la parcela -los hay que mantienen su espacio alquilado todo el año y pueden verse auténticos chalés montados a partir de una caravana o un viejo autobús-, los primeros rayos de sol llaman a la actividad tempranera. Luego sol y playa y, o bien almuerzo de chiringuito o bien comida de barbacoa en la propia parcela. Libertad absoluta porque el único horario que tienen los campings son los que conciernen al silencio -de medianoche a ocho de la mañana-. En cuanto a las normas, las propias de la convivencia, que además en los campings sirven para hacer amigos. Por la tarde, más playa, ducha con agua caliente, por supuesto, y lo que se tercie. Unas vacaciones sin preocupaciones.

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