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Los candidatos de los descontentos

Decenas de propuestas alternativas concurren en ciudades y pueblos para captar a descontentos y minoría.

el 13 may 2011 / 21:02 h.

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Candidatos de Ciudadanos en Blanco.

BOLI (Benalmádena Organización Liberal Independiente), RISA (Partido Republicano Independiente Solidario Andaluz), FIN (Torremolinos Intercultural), Ven-T (Partido Independiente de Arcos)... son algunas de las siglas que el próximo 22-M compartirán las cabinas de los colegios electorales junto a las papeletas de PSOE, PP e IU.

Corresponden a candidatos que no copan los debates electorales, no cuentan con espacios reservados en los medios y buscan captar a votantes desencantados a los que no convencen las opciones mayoritarias. Hay agrupaciones de vecinos por..., partidos de pensionistas o autónomos y sobre todo muchos grupos independientes cuya proporción es inversamente proporcional al tamaño del municipio, sobre todo si en éste hay núcleos o pedanías que quieren independizarse (en Palos concurren hasta tres partidos independientes por Mazagón y en Vélez-Málaga no faltan los grupos pro Torre del Mar). Muchos se estrenan en las urnas, algunos con listas en varios municipios, como el Partido Regionalista por Andalucía Oriental o Ciudadanos en Blanco; los hay herederos de movimientos europeos, como el Partido Pirata ; o creados por inmigrantes (Partido Ibérico de los Rumanos). Sus candidatos relatan sus ideas.

Partido Ibérico de los Rumanos: Solo se presenta en Cartaya , municipio onubense de 18.000 habitantes de los que unos 2.000 son rumanos, más del 10% de la población, aunque solo 500 están censados. El Pirum, creado en 2008, concurre por primera vez a unas elecciones y lo hace en cuatro municipios españoles, el único andaluz Cartaya. Encabeza la lista Emanuela Popa, de 42 años, de los cuales lleva diez en Huelva, está nacionalizada y dos de sus cuatro hijos han nacido aquí.

Llegó, como muchos de sus compatriotas, para la campaña de la fresa. Trabajó también en la hostelería y ahora tiene su propia guardería en la capital. No es nueva en política, ya que estuvo dos años afiliada al PP, aunque nunca formó parte de ninguna candidatura. "El año pasado estaba ya por irme y cuando vi un partido con el que me identificaba más, me fui", explica. Asegura que su programa electoral no va dirigido solo a los rumanos y de hecho en la lista hay otros extranjeros, todos europeos, y también autóctonos. "Nuestro programa defiende primero al pueblo porque Cartaya es un pueblo europeo, con mucha población inmigrante, sobre todo de la UE, bien integrada, y cada uno aportamos algo. Tenemos ideas para planes de accesibilidad, transportes o las playas", subraya. Para su campaña cada uno aporta algo. Sus carteles, propaganda y mítines son bilingües según el auditorio. Calculan que necesitan 300 votos para obtener un concejal.


Partido Pirata: Nació en Suecia y cuenta con dos eurodiputados. En Andalucía se creó a finales de 2009 y cuenta con un centenar de afiliados. Concurre en cinco ciudades españolas, una de ellas Málaga, con José Carlos Fernández, un comercial de 42 años, como candidato. Su campaña se está centrando en las redes sociales y si logran representación promoverían "el software libre, que el ayuntamiento reclame a la SGAE el dinero que ha cobrado ilegalmente o los sistemas wifi". El perfil de sus afiliados es el de hombres, en la treintena, con estudios y habituales internautas. Su filosofía está basada "en que la gente comparta y participe activamente en las decisiones importantes de sus barrios". "No estamos en contra ni a favor del capitalismo, simplemente buscamos que los ciudadanos ganemos derechos frente al abuso en el consumo, en nuestra protección de datos y participar en el día a día de la democracia", añade. El Partido Pirata, que debe su nombre "a cómo denominan los gestores de los derechos de autor a todo aquel que no piensa como ellos", no se ha marcado un objetivo electoral en su estreno en las urnas, solo "lanzar al máximo el mensaje y ver qué pasa". "Como es la primera vez no sabemos a dónde podemos llegar pero sí que hay descontento y ahí puede estar nuestro electorado, personas dispuestas a ir a votar en blanco que se lo pensarán".

Ciudadanos en Blanco: Precisamente el voto blanco es lo que persigue este partido "que no es un partido sino una plataforma que utiliza un partido para darse visibilidad y conseguir que los votos en blanco se conviertan en sillones vacíos", explica Gonzalo Grimaldi, que lidera la lista en Cádiz. Concurren en la capital gaditana, Arcos de la Frontera, Córdoba, Málaga y Sevilla, pero se autodenominan "no-candidatos" porque su objetivo no es ser alcaldes ni concejales. Si logran los votos suficientes, dejarán su sillón vacío y renunciarán al sueldo público, igual que rechazan las subvenciones porque están "en contra del despilfarro que la clase política hace del dinero público". Su objetivo es que el voto en blanco compute porque "es una injusticia que el sistema electoral desestime una voz importante. Ya que hay tanto descontento, que esto se represente en las cámaras en forma de sillones vacíos para que los políticos empiecen a espabilar. Si no podemos cambiar el sistema, al menos influir para que se den cuenta de lo que la gente quiere". El movimiento existe en varios países, pero en España tiene especial fuerza. Se creó a principios del siglo XXI aunque en 2003 decayó y estuvo a punto de desaparecer. luego resurgió y actualmente vive su momento más fuerte. "En las anteriores elecciones catalanas tuvo 300 votos y en las últimas 18.000, un récord absoluto con una campaña de 900 euros", dicen. Para el 22-M, su propaganda electoral se basa en internet , stand callejeros y vídeos en las teles locales, "todo autofinanciado".

Partido Regionalista por Andalucía Oriental: Constituido en octubre de 2010, en sus primeras elecciones han logrado concurrir en la capital granadina y en Padul , aunque cuentan con un centenar de afiliados en esta provincia, en Jaén y Almería. Su propuesta no es independentista ni nacionalista sino por una "descentralización real de Andalucía" ya que "las promesas del primer Estatuto se las llevó el viento", denuncia el presidente del PRAO, Manuel Pérez. "Luchamos por nuestra cultura e idiosincrasia y por la defensa de nuestros intereses económicos que sentimos que no defiende la Junta", afirma. Asegura que el perfil de sus afiliados es "muy heterogéneo" porque "el sentimiento de agravio está muy extendido".

"Nos une la intención de desarrollar esta área de Andalucía que no está defendida por el Gobierno", explica Pérez, que justifica ese sentimiento en hechos como que "el 40% de la industria esté en Sevilla y Cádiz", que "el AVE a Granada tenga que pasar por Sevilla para traer gente de Madrid" o que no se invierta en polígonos industriales en Granada, donde "solo hay uno e irrisorio comparado con la inversión de muchos millones hecha en Cartuja 93".

Sus propuestas electorales van por reconvertir esas situaciones y potenciar el turismo en Granada "empezando por trasladar la Consejería de Cultura". Aseguran manejar encuestas internas que les dan "dos o tres concejales" y su campaña consiste en "patearse la ciudad para informar a los ciudadanos, intentando que llegue nuestra propuesta nueva para que opten no solo entre dos".

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