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Cultura

"Los celos entre los poetas son luciferinos"

El valenciano afincado en Sevilla regresa con el poemario ‘Pasaje de la noche’ (Barataria) y reedita la novela ‘Paulino y la Joven Muerte’, aunque no para de crear.

el 16 feb 2015 / 12:00 h.

600_Imagen Veyrat Antes de dedicarse completamente a la literatura, MiguelVeyrat (Valencia, 1938) desarrolló una extensa tarea como periodista, fundando el diario Expasión y el espacio televisivo Documentos TV, entre otros empeños. Pero nunca dejó de escribir, aunque sus poemas estuvieran encerrados en un cajón. «Tampoco he estado en grupos, mafias ni banderías. Los celos entre poetas son luciferinos. Se está muy bien solo», afirma el autor afincado en Sevilla, que regresa con el poemario Pasaje de la noche (Barataria) y reedita la narración de 2004 Paulino y la Joven Muerte. «Después de una vida muy intensa de periodista, combinando palabras estéticamente ahora es recuperar la libertad», asegura. Y recuerda que fueron unas duras circunstancias personales las que le llevaron al verso de nuevo. «Con una depresión, o decides morir o luchas. En la poesía adquirí una nueva vitalidad moral y estética», dice. Tras títulos como Conocimiento de la llama o Elogio del incendiario se abrió una nueva etapa, a la que pertenece Pasaje de la noche. «Los temas son siempre los mismos, la celebración de estar vivo, la contemplación del paso de los días, la muerte y el amor, estar enamorado continuamente», comenta. «Pasaje, no obstante, es un libro sobre la ausencia. La deriva nos conduce hacia esa hora que no es de día ni de noche», añade Veyrat, que no para de crear: ya tiene listo un nuevo poemario, El hacha de plata, y pergeñado otro «en el que regreso a las fuentes primigenias de la sencillez más absoluta». Por otro lado, el valenciano, que formó parte de la Junta Democrática en París como miembro del PCE, reconoce que la política a veces se inmiscuye en sus versos. «Tengo poemas reivindicativos, duros. Nunca he escrito una elegía a Stalin, ni a Carrillo o la Pasionaria, aunque fui amigo de ellos», afirma. «También es verdad que uno madura. Y llega un momento en que, como le ocurrió a muchos excamaradas, se te caen los palos del sombrajo». Ahora, Veyrat compagina la escritura con una notable actividad en las redes sociales. «Yo estaba muy solo antes de Facebook, por eso lo he bendecido. Echaba de menos una relación con el lector», apostilla.

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