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Los chabolistas cercan sus pisos de las Tres Mil para volver a ocuparlos

Hace más de dos meses y medio que dejaron las Tres Mil Viviendas por temor a represalias. Ayer decidieron que no aguantaban más malviviendo en un descampado y volvieron al barrio con la determinación firme de entrar en sus pisos. La Policía evitó que entraran, pero ellos amenazaban con asaltarlas cuando se fuera

el 16 sep 2009 / 04:12 h.

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Hace más de dos meses y medio que dejaron las Tres Mil Viviendas por temor a represalias. Ayer decidieron que no aguantaban más malviviendo en un descampado y volvieron al barrio con la determinación firme de entrar en sus pisos. La Policía evitó que entraran, pero ellos amenazaban con asaltarlas cuando se fuera.

La paciencia de los chabolistas huidos de las Tres Mil y desde hace 76 días hacinados en un poblado chabolista llegó ayer al límite. Ante la falta de soluciones por parte de las administraciones decidieron volver a los pisos de las Tres Mil Viviendas, de los que huyeron después de un tiroteo en el que murió un joven de 17 años por temor a las represalias de la familia de la víctima.

Más de 30 personas, entre niños y adultos, volvieron ayer al barrio con la firme intención de entrar en las que fueron sus casas y que ahora están precintadas por orden de la Junta de Andalucía para evitar los saqueos tras la marcha de las familias. Según fuentes policiales, los chabolistas no lograron acceder a las viviendas de la calle Luis Muñoz Ortiz gracias a la rápida actuación de los agentes, aunque algunos chabolistas explicaron a este periódico que lograron romper una de las puertas con una machota, aunque no entraron.

Pasadas las 22.00 horas en las Tres Mil, varias dotaciones de Policía Nacional y Autonómica controlaban a las familias para evitar cualquier altercado, aunque poco antes de las 23.00 horas ya abandonaron la zona después de informar a los chabolistas de que no podían acceder a las viviendas porque no tenían autorización, y que si lo hacían podían ser desalojados en cualquier momento.

Tras marcharse la Policía, ya que no se produjeron altercados ni entre ellos ni con ninguna familia rival, los que se habían desplazado hasta las Tres Mil mantuvieron una pequeña reunión. Unos se decantaban por ocupar los pisos, mientras que otros eran partidarios de volver al asentamiento.

A última hora de la noche, acordaron acceder a los pisos y volver al poblado para avisar al resto de familias que habían permanecido allí a la espera de noticias y asaltar todas las viviendas vacías. La decisión la tomaron con el riesgo de que la Policía, pese a haberse retirado de la zona, volviera a desalojarles en cualquier momento. Al cierre de esta edición no se había producido tal intervención.

En el barrio eran muchos los que dieron su apoyo a estas familias que están viviendo en condiciones infrahumanas desde hace más de dos meses y medio. La madre de una de las jóvenes desplazadas al asentamiento se lamentaba ayer en la puerta de las viviendas de que su hija y sus nietos "estén viviendo como animales sin que nadie haga nada". Ella explica que le ha ofrecido su casa a su hija y a su familia, "pero no pueden volver por temor a que les hagan algo".

Tras la marcha de estas familias y el precintado de las viviendas, la consejería les dio un plazo de 15 días para que acreditaran con algún documento la propiedad de las viviendas. Unas 32 familias de las 35 que se alojaron en el asentamiento han presentados papeles. Por eso ayer sostenían que no están ocupando ninguna vivienda de forma ilegal sino que volvían "a por lo que es nuestro". El número de chabolas es ya de 110, el triple de las que se instalaron hace tan sólo tres meses.

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