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Los chabolistas del Cerero piden ayuda al Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra

Las lluvias ha dejado destrozada la zona donde viven unas 40 personas desde hace 10 años.

el 19 feb 2010 / 21:22 h.

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Algunos de los chabolistas que se acercaron ayer al ayuntamiento.
Una representación de las familias chabolistas que viven en el asentamiento de la Vereda del Cerero acudió ayer ante las puertas del ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra para pedir una solución a su situación. El asentamiento lleva diez años allí y en él viven unas 40 personas, entre ellos 27 niños. Los que acudieron al consistorio presentaron ante el registro municipal 100 firmas de adhesión en las que solicitaban "una acción urgente con estas familias necesitadas".


La concejal de Asuntos Sociales, Mariló Gutiérrez, explicó que desde hace 10 años el Consistorio está actuando con estas familias para conseguir que tengan una vida normalizada. En este sentido, afirmó que disponen de un autobús para llevar a los niños al colegio, donde desayunan y almuerzan, se les da ropa y nociones de higiene.

Para los adultos, el Ayuntamiento están llevando a cabo distintas actuaciones para que obtengan su documentación, ya que la mayoría ni siquiera tenía DNI, y en algunos casos se les está posibilitando que obtengan el permiso de conducir. Sin embargo, respecto a la petición de que se les entregase una casa, la edil ha afirmado que "en estos momentos eso no es posible".

n el asentamiento habitan desde el año 2000 nueve familias que sobreviven de la mendicidad. Ninguno de sus miembros saben leer, ni escribir, y han vivido entre la marginalidad y la exclusión social, habitando en los bajos de los puentes (en Los Palacios) y en otros lugares próximos a esta zona durante toda su existencia. Ahora todas reclaman unas condiciones dignas para vivir, ya que las últimas lluvias han dejado la zona destrozada y no tienen agua, luz, ni nada.

Tras asentarse en la Vereda del Cerero los menores comenzaron a asistir al colegio Rafael Alberti, en la barriada San Rafael. El estado extremo de pobreza del colectivo llevó a la asociación Pro Derechos Humanos a iniciar en el año 2003 un estudio de sus condiciones de vida, para llevar a cabo una actuación educativa "compensatoria" en el centro escolar, que pudiera paliar los efectos del infradesarrollo en el que se encuentran.

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