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Los chabolistas huidos del Polígono Sur se instalan en un solar abandonado de Los Bermejales

Las familias de etnia gitana instaladas en la carretera que conduce a la base militar de helicópteros de El Copero, han abandonado la zona, y una docena de ellas se han instalado al final de la Avenida de La Raza, cerca de Los Bermejales. Un representante de la Unión Romaní ha llegado a la zona para negociar la nueva ubicación.

el 16 sep 2009 / 05:27 h.

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Iria Comesaña / Agencias. Vídeo: Charo Morales.

Las familias de etnia gitana instaladas en la carretera que conduce a la base militar de helicópteros de El Copero, tras huir del Polígono Sur, han abandonado hoy estos suelos propiedad de la Autoridad Portuaria de Sevilla merced a la orden desalojo dictada por dicha entidad, cobrando fuerza la posibilidad de que estas personas regresen al Polígono Sur al haber sido ya expulsadas de varios enclaves. Una docena de ellas se han instalado al final de la Avenida de La Raza, cerca de Los Bermejales. Mientras, un representante de la Unión Romaní, que actúa como mediador entre las familias y las autoridades, ha llegado a la zona para negociar la nueva ubicación.

En cumplimiento de la orden de desalojo notificada por la Policía Nacional, estas familias, que hace ya tres meses abandonaron el Polígono Sur por temor a represalias tras la muerte de un menor en un tiroteo entre clanes de etnia gitana, han recogido a primera hora de hoy sus enseres y han abandonado los suelos de la Autoridad Portuaria a través de la carretera que se dirige hacia la base militar de El Copero.

Entre el tráfico pesado de camiones que soporta esta carretera, estas familias se han servido de sus furgonetas y coches para dar portes y trasladar sus pertenencias desde la zona de matorral que ocupaban en uno de los márgenes de la carretera de la base de helicópteros de El Copero, hasta un solar cercano ubicado entre el barrio de Los Bermejales y la carretera que enlaza el acceso sur de las instalaciones del Puerto con la avenida de la Raza.

El desalojo, según confirmaron a Europa Press fuentes de la Autoridad Portuaria, se ha consumado sin incidentes, si bien ha reinado la tensión dado que se trata de la tercera expulsión que sufre este colectivo de etnia gitana en menos de una semana, porque desde el pasado viernes estas familias han sido desalojadas del antiguo poblado ubicado junto a la dehesa de Tablada, del Charco de la Pava y ahora de estos suelos de la Autoridad Portuaria.

Una vez finalizado el desalojo, uno de los principales líderes del colectivo, Angel, explicó a los medios de comunicación que tras abandonar la carretera de la base de helicópteros de El Copero, las familias se están reagrupando en un solar abandonado de Los Bermejales, porque él mismo habría llegado a un acuerdo con la Policía Nacional para que se les permita permanecer allí unas horas al objeto de resolver qué hacer ahora.

"Nos han dicho que o nos íbamos por las buenas o nos echaban a porrazos", dijo en cuanto al dispositivo policial desplegado para supervisar el desalojo. Al respecto, y dado que se trata de la tercera expulsión en menos de una semana, este portavoz del grupo de familias cargó contra las autoridades que "están jugando con nosotros" y "nos están engañando" e incluso contra los mediadores que han intercedido en favor de estas personas, porque "hoy aquí no había nadie". "Nos han dejado con el culo al aire", lamentó.

Dado este escenario, explicó que los miembros del colectivo se reunirán en asamblea este mediodía para decidir "qué hacemos", anunciando que él mismo propondrá el regreso al Polígono Sur e incluso piensa adoptar tal medida en lo que a los miembros de su familia se refiere. "Yo, de mi parte, me voy a mi casa, porque es el único sitio del que no me pueden echar. Yo estoy empadronado allí", dijo este miembro de este colectivo exiliado del Polígono Sur tras la muerte de un menor víctima de una bala perdida.

En ese sentido, reconoció los riesgos derivados del retorno al Polígono Sur, donde la familia del menor fallecido podría vengarse de estas personas, y aunque aseguró que estas familias eludirán el enfrentamiento con los familiares y allegados del menor fallecido, admitió que "si me vienen a pegar, no me quedaré quieto".

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