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Los ciudadanos podrán elegir al candidato a La Moncloa

El PSOE revisará a la baja los privilegios de la Iglesia, pactados en 1979, si vuelve a gobernar.

el 05 feb 2012 / 21:39 h.

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El lehendakari, Patxi López, saluda al plenario tras su nombramiento como secretario de Relaciones Políticas del PSOE.

Nombres aparte, el 38 Congreso del PSOE dejó dos claves importantes sobre cómo será el partido de ahora en adelante. La primera tiene que ver con hacer más democrática la elección de la candidatura al Gobierno central. El próximo aspirante socialista a La Moncloa será designado en primarias abiertas en las que votarán no solo a los militantes, sino también los ciudadanos. Este proceso, ensayado por los socialistas franceses y muy elogiado por sus colegas españoles, se concretará en la conferencia organizativa que el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha anunciado para antes del verano. La segunda novedad, la más aplaudida por los delegados, es la revisión de los acuerdos con la Iglesia, que datan de 1979, para limitar sus privilegios.

El PSOE reivindica las primarias como una de sus señas de identidad pero no siempre le han salido bien. En un partido en el que los militantes suelen rebelarse contra el candidato impuesto por el aparato, a veces es un proceso arriesgado que debilita a los líderes que apuestan abiertamente por el perdedor. Es lo que pasó con José Luis Rodríguez Zapatero cuando apoyó a Trinidad Jiménez para dirigir la federación madrileña y finalmente ganó Tomás Gómez. En el 38 congreso los socialistas dieron un paso más y aprobaron que el candidato a La Moncloa será elegido en primarias abiertas, al estilo francés. Lo que aún no se ha definido es qué requisitos deberá tener el ciudadano que podrá votar. Además, los socialistas dejan la puerta abierta a extender esta fórmula a la hora de designar a los candidatos a las elecciones autonómicas y municipales. Se rechazó, eso sí, que el futuro secretario general salga de un proceso similar.

En clave electoral, las resoluciones políticas insisten en que debe haber más mujeres que encabecen las candidaturas. En el PSOE deberá imperar la máxima de un cargo, un sueldo. Además, el partido pedirá penas más duras en los casos de corrupción y la exclusión de las listas de los condenados por estos delitos. Se revisará la ley electoral para eliminar el voto rogado, que complica a los españoles que viven en el exterior ejercer este derecho. Pero la que sin duda fue la propuesta más rompedora del congreso federal fue la revisión, si los socialistas vuelven al poder, de los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede. Este órdago, que supone un claro viraje hacia la izquierda, no estaba incluido en la ponencia marco del cónclave de Sevilla y se incorporó a través de una enmienda. Fue un as en la manga que Rubalcaba sacó el sábado en su discurso de candidato y que se llevó la mayor ovación de la militancia. Su contrincante, Carme Chacón, se sumó justo después a esta idea al hablar de la necesidad de consumar un Estado “laico, laico, laico”.

La modificación del vigente Concordato entre la Santa Sede y el Gobierno implicaría cambios legislativos de calado. Desde la clase de religión en la escuela hasta la financiación pública de las actividades eclesiales se rigen por estos acuerdos. Izquierda Unida sí lleva en su programa electoral anular los privilegios de la Iglesia, pero el PSOE, aunque alguna vez ha coqueteado con esta posibilidad, nunca la ha llevado a cabo. Al contrario, en 2006, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero introdujo nuevas ventajas para los obispos: se elevó del 0,5 al 0,7% la asignación del IRPF que pueden aportar los fieles en la casilla de la declaración de la renta, lo que se tradujo en un aumento significativo de sus ingresos.

Estado del Bienestar. Otra de las propuestas que nacen del congreso federal es la creación de una institución financiera pública del Estado, al estilo del ICO, para facilitar que el crédito llegue a empresas y familias. Además, los socialistas apuestan por sentar a representantes públicos en los consejos de administración de las entidades bancarias que reciban ayudas del Gobierno y por que se limiten los sueldos de los directivos. Esto último ya lo ha hecho el Ejecutivo del PP. La defensa del Estado del Bienestar es otro de los pilares ideológicos del partido. Se rechaza el copago sanitario y se blinda la Ley de la Dependencia o la muerte digna.

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