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Los claveles de la tolerancia como homenaje a las víctimas de Utoya

Los jóvenes socialistas recuerdan junto al Guadalquivir el primer mes de la masacre

el 22 ago 2011 / 19:43 h.

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El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, acompañó a una veintena de jóvenes socialistas durante el acto de homenaje a las víctimas del atentado de Utoya (Noruega).

Tenían nombres como ellos, pensaban que era posible construir juntos un mundo más social, humano e igualitario, igual que ellos, e incluso a pesar de los miles de kilómetros de distancia que los separaban compartían el sueño de llegar a convertirse es la esperanza de un futuro mejor... que no consiguieron. La barbarie del terrorismo acabó en Utoya con las vidas de 69 jóvenes laboristas noruegos, cerrando así de un plumazo las expectativas que les invitaban a creer en un mañana distinto, y cuyas voces volvieron a resonar ayer en el acto de homenaje que les tributaron sus compañeros de las juventudes socialistas de Andalucía .

Era un día marcado en rojo en el calendario del recuerdo. Justo un mes atrás, la sinrazón de un joven armado apagaba sus voces reivindicativas entre el asombro y la incomprensión de la sociedad mundial. Fue tanta su repercusión que, como suele ocurrir en este tipo de tragedias, el paso del tiempo acabó borrando su recuerdo entre los ciudadanos. Por eso, y para que su memoria perdurara entre todos los sevillanos, estos jóvenes socialistas se atrevieron a desafiar la distancia para encerrar en un acto sencillo el recuerdo a esos otros jóvenes que "murieron por sus ideas socialistas, aunque no serán ni los primeros ni los últimos", recordaba el secretario general de las Juventudes Socialistas de Andalucía, Juan Carlos Ruiz.

Junto a él, una veintena de jóvenes apoyaban con su silencio el sentido homenaje a las víctimas. La grandeza de su solidaridad se basaba en el hecho de que era su convencimiento moral el que respaldaba la tragedia sufrida por unos jóvenes a los que ni siquiera conocían, con los que no habían compartido ningún instante en común, pero con los que les unía la convicción de que "los jóvenes tenemos derecho a indignarnos y también a comprometernos", recordaba uno de los socialistas. Por ello dejaron a un lado sus compromisos de cada día y la falta de valores que la sociedad achaca a la juventud, para citarse en torno a uno de los símbolos del compromiso social, el Monumento a la Tolerancia que Eduardo Chillida realizó para la ciudad a comienzos de siglo.

A su lado quiso estar el portavoz de los socialistas en el Ayuntamiento, Juan Espadas, que en un segundo plano mostró su respaldo a la iniciativa impulsada de sus jóvenes. Con el recuerdo puesto en aquel pasado 22 de julio, quiso traer a la memoria el caso de otros sevillanos que, como en esta masacre, también vieron truncadas sus vidas a causa de la violencia. "Como Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García Ortíz, como las víctimas de la violencia de género o del terrorismo, los fallecidos en el 11 de marzo o Marta del Castillo, su recuerdo aún sigue vivo entre nosotros", afirmó.

Como ya hicieran el domingo en el lugar del esperpento, donde autoridades, familiares de las víctimas y heridos escenificaron el más sentido homenaje a los fallecidos, estos jóvenes socialistas culminaron su recuerdo bajo el símbolo que los caracteriza. Decenas de claveles rojos, marcados por el recuerdo a su labor comprometida, fueron lanzados a las aguas del Guadalquivir para que el río guardara la presencia de estos jóvenes a los que enmudeció la sinrazón. Era su forma de mantenerlos vivos en la esperanza. Por eso, cada año cuando el calendario vuelva a marcar en rojo la fecha del 22 de julio, la juventud socialista volverá a reunirse para guardar su recuerdo. Dará igual el sitio, el acto y cuántos sean, sólo bastará con reafirmarse en la idea de que la juventud puede defender otros valores sin que nadie los apague.

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