Los colegios designan los cursos 'conflictivos' a maestros nuevos

Educación busca evitar que los interinos se encarguen del alumnado más difícil.

el 24 oct 2010 / 17:56 h.

Desde el punto de vista de la docencia, el "alumnado conflictivo o difícil" -en palabras de la Consejería de Educación- es siempre el de los cursos superiores. La enseñanza se complica a medida que los alumnos se hacen mayores. La consejería ha detectado que la mayoría de colegios hace un "mal reparto" de los cursos entre la plantilla de profesores de cada centro. "La tónica general es que se le asigna al profesor nuevo que llega al centro, el último grupo de alumnos porque son los más conflictivos. Esto no parece lo más razonable desde el punto de vista pedagógico", explican desde Educación.


En la primera semana de septiembre, antes de que empiecen las clases, los colegios e institutos organizan el reparto de los grupos de alumnos. Quién se encargará del primero, del segundo, del tercer curso, y así sucesivamente. A cada profesor se le asigna un grupo de estudiantes de un nivel determinado. La consejería, a través de los servicios de inspección, tiene constancia de que los "cursos más difíciles suelen ser asignados a los últimos maestros que se incorporan a la plantilla, muchos de ellos en régimen de interinidad o sin plaza".

Esta situación no es ilegal y tampoco contraviene ninguna norma. La asignación de grupos tiene que estar claramente explicada en los documentos del centro y la inspección debe darle el visto bueno. Cada profesor tiene que impartir clases de su especialidad, aunque las especialidades están más definidas en Secundaria que en Primaria, donde los maestros pueden intercambiarse más fácilmente los niveles.

Antes de la entrada en vigor de los Reglamentos Orgánicos de Centros (ROC), el director asignaba los cursos tratando de consensuarlo con todos los docentes y buscando el equilibrio entre lo que pedía cada maestro y lo mejor para los alumnos. Pero si los profesores se peleaban por un curso determinado y no se llegaba a un acuerdo, el director dejaba decidir al más veterano. La antigüedad primaba sobre los criterios pedagógicos, propiciando que los últimos maestros en incorporarse se quedaran con los cursos que nadie quería. En los centros de Primaria parece haberse generalizado este sistema, a pesar de que los expertos coinciden en que lo más beneficioso para el estudiante es mantener al mismo profesor-tutor de primero a sexto de Primaria. "Lo más apropiado para el alumno no siempre es lo mejor para el profesor, y está en su derecho a reclamar los cursos más fáciles o los que mejor encajen en su vida profesional y personal", reconocen desde la administración.

Incentivos. Educación pretende solventar algunos vicios del sistema escolar andaluz a golpe de incentivos. Se llaman vicios porque son situaciones que perjudican la calidad de la enseñanza, que llevan años produciéndose en la escuela y que, sin embargo, difícilmente pueden borrarse con una norma nueva porque van aparejados a un derecho consolidado de los profesores. Los nuevos reglamentos mantienen que la decisión de asignar los cursos es competencia del director, pero el criterio de antigüedad ya no prevalece sobre la búsqueda del éxito escolar. Dice el artículo 20.1: "La asignación de los diferentes cursos, grupos de alumnos y áreas dentro de cada enseñanza la realizará la dirección, atendiendo a los criterios del proyecto educativo para la asignación de tutorías, de acuerdo con las líneas generales de actuación pedagógica del centro y orientados a favorecer el éxito escolar del alumno".

A pesar de esto, no está claro hasta qué punto es potestativa esta norma y cuál será su grado de cumplimiento. Para solventar el problema, Educación planteará nuevos incentivos a aquellos profesores que se comprometan a coordinar ciclos completos de Primaria, de primero a sexto. La consejería desaprueba que un profesor imparta un cuarto y al año siguiente un segundo, y pretende premiar al maestro que coja un grupo de alumnos en primero y permanezca con ellos hasta sexto. Falta precisar qué incentivos se aplicarán, aunque es improbable que sean económicos.

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